Modernidad, elecciones y democracia… El verdadero legado

Por Roberto Hernández Maturana

Está de moda hablar de “legado”. Pero, ¿qué es un legado?

Nos dice el diccionario que un “legado” es algo material o inmaterial que se deja en testamento o se transmite de padres a hijos, de generación en generación.

La próxima elección presidencial y parlamentarias que viviremos el 19  de Noviembre significa lo que muchos hoy llaman “una fiesta de la democracia”, uno de los eventos de la mayor significación nacional.

Sin embargo, las disputas propias de una campaña electoral, nos demuestran que  lejos de encontrarnos y superar las divisiones y conflictos que nos separaron, las fracturas internas del alma nacional aún persisten, y la paz y la reconciliación nacional aún chocan con los afanes revanchistas de quienes, apoyando a un régimen que nos llevaba a la destrucción de la democracia chilena, en la ya lejana década de los 70, fueron expulsados del poder por la intervención cívico – militar del 11 de Septiembre de 1973.

Esa intervención significó para nuestro país, una transformación revolucionaria que  rescató los principios y valores fundamentales que hasta hoy sustentan el desarrollo de la nación, transformando a Chile en una democracia moderna, inspirada en la persona humana, su familia, su libertad y el rol subsidiario de un Estado al servicio de los ciudadanos.

Hoy que nos aproximamos a una nueva elección de nuestras autoridades, no podemos dejar de recordar que conforme a lo establecido en la Constitución Política de 1980 – aprobada en plebiscito, modificada y ratificada por otro plebiscito, y posteriormente, ya en democracia, modificada por el congreso pleno – el gobierno militar se fijó un camino para transitar a una democracia plena, celebrándose el  14 de Diciembre de 1989,  unas elecciones ejemplares tras las que el entonces Presidente Augusto Pinochet entregó el poder a Patricio Aylwin, continuando a partir de entonces ese ejercicio legitimo que una vez más viviremos en Noviembre.
Lo anterior no puede soslayarse si pensamos en la situación que hoy viven Cuba con una eternizada dictadura, o Corea del Norte, o Venezuela cuyo gobierno busca validarse a través de elecciones de dudosa legitimidad.

Sin embargo, resulta desconcertante que algunos que reivindicaron la lucha armada en nuestro país, que quienes promovieron el terrorismo, que quienes validaron el asesinato de connacionales,  hoy sirviéndose del modelo político que legó a Chile el gobierno militar, formen parte de nuestras autoridades, u otros que aspiran a serlo.

Igualmente desconcertante es constatar la indiferencia, cuando no odiosidad, de una parte importante  de una sociedad que una vez clamó a las FF.AA. y de Orden, a intervenir para evitar una confrontación fratricida, y que hoy las condena, azuzada por 29 años de interpretaciones antojadizas  y unilaterales de la historia, que deliberadamente obvia el contexto en que se vivieron aquellos aciagos días, y que hoy hacen oídos sordos ante una verdadera maquinaria político – judicial en que todos, todos sacan su parte…, organismos de derechos humanos, familiares de víctimas y presuntas víctimas, defensores, etc., todos sacan provecho, a costa de hoy viejos ex uniformados, en una venganza ejercida por ciertos sectores de la sociedad, que prepararon, amañaron y distorsionaron primero las leyes que se encontraban vigentes durante la transición, y ahora ejecutan a través de los tribunales de justicia a quienes hoy sobreviven a esa trágica época, habiendo ya fallecido la mayor parte de quienes constituían los mandos de entonces.

Así esos personajes de antaño, hoy devenidos en demócratas, pretextando un supuesto “genocidio” que «buscaba el exterminio de la izquierda», llaman a hacer «justicia», amparándose en la fuerza de la ley para condenar a base de presunciones, rechazando  informes médicos sobre la incapacidad y demencia senil de los más ancianos, ante el silencio de quienes cual verdaderos cómplices pasivos, miran hacia otro lado ante las condenas a soldados, cada vez de más baja graduación.

Así, los chilenos una vez más, anestesiados por la manipulación de la “historia oficial”, concurrirán el 19 Noviembre a ejercer su “derecho democrático”…, ese que en un pasado cada vez más lejano, les dejaran sus FF.AA. y de Orden, cuando después de aquellas elecciones de aquél 14 de Diciembre de 1989, entregaron como legado un país encaminado hacia el desarrollo, basado en  la libertad y modernidad, uno que daba un  amplio espacio para el emprendimiento.

Es de esperar que las próximas autoridades  puedan realmente encaminar a nuestro país a una sociedad mejor, reconciliada con su historia y con la justicia, permitiendo así a todos los chilenos, a los de hoy y a los que vendrán,  mirar hacia el pasado y proyectarse hacia el futuro donde todos los chilenos tengan su lugar en la construcción de un Chile mejor

Un Estado moderno, elecciones y democracia son un verdadero «legado» que aunque les duela a muchos…, nos dejó el gobierno militar.

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