ENTRE INTERPELACIONES Y ACUSACIONES

Por  Humberto Julio Reyes

Terminadas las elecciones primarias de este 18 de julio que concentraron la atención de nuestros parlamentarios ya que por algo tienen un lugar de privilegio en la “liturgia democrática”, en palabras de un antiguo político de tiempo completo, los representantes de la oposición han vuelto a otra de sus ocupaciones predilectas en su apretada agenda: las interpelaciones y las acusaciones.

Las próximas fueron anunciadas antes de las mencionadas elecciones y ayer 20 ya fue interpelado el Ministro de Salud, debemos suponer que por seguir la opinión de las personas más calificadas en lugar de satisfacer las variadas demandas de la oposición.

En este caso particular el buen criterio del Ministro o el azar o la voluntad divina o todas las anteriores lo han favorecido al enfrentar a sus inquisidores respaldado por cifras duras que muestran un innegable progreso en el control de la pandemia.

¿Conocerán los firmantes de la interpelación que Chile a esta fecha ocupa el primer lugar en el mundo en porcentaje de su población vacunada, seguido de cerca por Canadá y Reino Unido? ¿O supondrán que no existe relación entre el proceso de vacunación y la mejoría de las diferentes variables?

Qué frustrante para quienes se aprontaban a hacerle pasar un mal rato pero, vamos que se puede, algo lograron reprocharle, qué duda cabe como diría don Ricardo.

Vi que el diputado de “Revolución Democrática”, curioso nombre, a cargo de la interpelación, no ocultaba su molestia al no obtener respuesta “adecuada” a su cuestionamiento y que finalmente un diputado PS agregó “No dejo de mirar que las cifras de fallecidos no han tenido la baja sustancial que sí han tenido los casos”.

¿Debiera ser así?

Gracias por reconocer la “baja sustancial”, en  todo caso.

Todos hemos escuchado alguna vez la expresión “mirarse el ombligo” para quienes parecen ignorar el mundo que los rodea y creo que vale cuando se piden acertadas y efectivas respuestas locales para un fenómeno mundial.

Terminó de esta manera, “abruptamente” en jerga periodística, la cacareada interpelación. Por el momento ya que puedo apostar que quienes practican la cómoda ocupación de profetas del desastre volverán a la carga con renovados bríos.

Y no es que me cuente entre quienes asumen que el peligro ya pasó y que podemos volver tranquilamente a la “normalidad”.

En cuanto a la anunciada acusación al Ministro de Educación por incentivar el regreso a clases a pesar de las admoniciones del Colegio de Profesores, cuyo Presidente ha calificado de “criminal” el retorno voluntario a clases presenciales en la medida que los establecimientos puedan garantizar un grado razonable de seguridad sanitaria, ya fue ingresada por un grupo de diputados de oposición, naturalmente con el respaldo del Colegio de Profesores, pero al efectuarse el sorteo para designar a quienes deberán revisarla, la suerte también ha favorecido a este Ministro ya que de los cinco parlamentarios sorteados, cuatro son de gobierno.

Agréguese a esta circunstancia fortuita la recomendación de la Unesco y de la Unicef que dan respaldo internacional a la “criminal” política impulsada por el Ministro de Educación y que el inefable Colegio no ha descalificado que se sepa.

¿Ven como la esperanza es lo último que se pierde?

Al rechazo del Colegio de Profesores se ha sumado con presteza la flamante alcaldesa de Santiago aduciendo que de los 44 establecimientos que administra su municipio, 19 no estarían en condiciones para recibir a sus estudiantes por diversas razones.

El paciente lector se preguntará: ¿y los 25 restantes tampoco podrían?

En todo caso el Ministro, previa reunión con la alcaldesa, habría comprometido los recursos que fueren necesarios para satisfacer las necesidades planteadas.

Casi se me queda en el tintero una oportuna (?) “acotación” de nuestro flamante Gobernador por Santiago: pide garantías al gobierno para volver a clases.

¿Es un tema de su incumbencia? ¿Y qué tipo de garantías serían necesarias?

No voy a aventurar si ambos ministros saldrán airosos de este trance o si finalmente se impondrá el voto en bloque de la oposición, circunstancia a la cual ya deberíamos estar acostumbrados, pero deseo expresar mi opinión sin ser experto ni en salud ni en educación.

Dado el imperfecto conocimiento que hasta la fecha se tiene de esta pandemia, nadie podría responsablemente garantizar que alguna actividad pueda realizarse a riesgo cero y, a la inversa, si la condición fuera que nadie se contagie sería imposible llevar adelante cualquier política pública.

Debe aceptarse un nivel de riesgo razonable que justamente los expertos deben determinar y que ayude a que se sigan tomando las mejores decisiones que sea posible transformar en acciones efectivas, tanto para mantener las actuales tendencias en los indicadores de salud y por otra parte no seguir afectando negativamente el proceso enseñanza-aprendizaje al mantener cerrados indefinidamente muchos de los establecimientos educacionales.

 

21.Jul.2021

 

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