LA ORACIÓN DE PIÑERA



LA ORACIÓN DE PIÑERA

Al llegar la imagen de la Virgen de Fátima a La Moneda, ella fue recibida por el presidente de la república y su señora: “Yo le quiero pedir a la Virgen que su visita nos ayude a unir a los chilenos, como lo dije, que tranquilice, que apacigüe el corazón de los violentos, que inspire y fortalezca el espíritu de los hombres y mujeres de buena voluntad”, dijo el Mandatario (*). Lo cual, por cierto, está muy bien. Pero, esa petición que hace Piñera de paz y de concordia entre los chilenos no puede limitarse a las meras palabras. En manos de él, máxima autoridad de la nación, está la tarea y están los mecanismos para traer paz y concordia en los casos concretos que las necesitan.

Por ejemplo, no se puede simplemente pedir paz y concordia cuando nada se hace para evitar el crimen generalizado en que se ha convertido el aborto en Chile. Más de mil niños han sido sacrificados ya sin que desde el gobierno se conozca ni siquiera una opinión llamando a respetar el derecho a la vida de esos inocentes. Por otra parte, cómo va a haber paz y concordia cuando, a través de la ideología de género, abiertamente se corrompe a la niñez y a la juventud afirmando delante de ellos que da lo mismo acostarse con un varón que con una mujer. Y se los precipita así en el abismo de la epidemia de Sida. ¿Cómo pedir paz y concordia cuando se ha destruido el matrimonio entre un varón y una mujer y la familia como el ámbito más preciado para la procreación y la educación humana?

¿Cómo se va a pedir paz y concordia cuando el presidente no se atreve a pronunciarse acerca de lo que sucedió el 11 de septiembre de 1973, colocando al país al borde de repetir la historia que nos condujo a ese día. O como cuando vemos desfilar por los tribunales a  ex-militares para ser juzgados por hechos que ocurrieron hace más de cuarenta años y en virtud de leyes y decretos muchas veces en contradicción con los requerimientos propios de la justicia, y cuando los que causaron la gravísima situación de entonces no hacen sino preparar el retorno a ella?

“A Dios rogando y con el mazo dando” dice el viejo refrán popular. Mucha razón tiene Piñera para implorar la ayuda de la Reina de la Paz y Espejo de Justicia. Pero él no puede, después, quedarse de manos cruzadas esperando que se obre el milagro.  La oración es para que él disponga de coraje y de inteligencia para arbitrar las medidas que aseguren paz y justicia en nuestro país.  Es para eso para lo cual nosotros también oramos: “ te rogamos Madre nuestra por el presidente de la república para que sea capaz de cumplir con su tarea sin vacilar antes las presiones que tratan de impedírselo”. Amén.

(*) https://www.emol.com/noticias/Nacional/2019/09/27/962472/Gobierno-pide-rezar.html

Dr.Jaime Manuel Ojeda Torrent

Analista Político Militar