PINOCHET, GENIO Y FIGURA
PINOCHET, GENIO Y FIGURA
Por ANTHONY DANIELS | The Miami
Herald
¿Por qué es Pinochet, lejos, el más odiado (al menos por los
intelectuales) de todos los dictadores de la segunda mitad del siglo XX? ¿Por
qué él solo ha sufrido la humillante suerte de ser arrestado y detenido en un
país extranjero a pedido de otro país extranjero?
Después de todo, en el bestiario del siglo pasado fue una
criatura menor e insignificante, incluso si (lo que es poco probable) él fuera
responsable de cada crueldad cometida en Chile mientras fue presidente. Cuando
Sudáfrica, recientemente, se rehusó a extraditar al ex gobernante etíope
Mengistu (Haile Mariam) a su país natal, no hubo ni asomos de protesta, aunque
todos los crímenes de Pinochet habrían cabido en una tarde del reinado de
Mengistu, y las torturas presuntamente practicadas en Chile fueron meros
procedimientos terapéuticos en comparación con lo que se hizo en Etiopía.
Incluso, entre los dictadores militares latinoamericanos
conservadores Pinochet no fue el peor. De cada intelectual liberal al que le
sale espuma de la boca con sólo mencionar su nombre, ¿cuántos son los que han
oído hablar de Lucas García de Guatemala, por ejemplo? Y los generales de la
junta argentina, cuyo récord ciertamente fue infinitamente más oscuro que el de
Pinochet, no son odiados -excepto en Argentina- con el mismo rencor. ¿Por qué
no?
Existe una explicación obvia: Pinochet fue el único de los
dictadores que fue increíblemente exitoso.
Se encontró con un país económicamente desastroso y lo dejó
como un faro cuya luz brilló mucho más allá de América Latina. Atrajo a quienes
querían aprender del éxito de todas partes del mundo. Chile fue más próspero de
lo que había sido en toda su existencia previa.
Lo que es aún peor es que Pinochet efectuó este cambio
siguiendo políticas contrarias a las que los intelectuales liberales habían
apoyado durante décadas, y por las que se arrogaban a sí mismos roles de
importancia primordial.
Él demostró, con el éxito de su país, la falacia de que el
imperialismo impedía el desarrollo de los países del Tercer Mundo: que sus esposas
eran en gran medida auto forjadas y que lo mejor que podían hacer los gobiernos
de esos países por su bienestar económico era no estorbar.
Un general de Ejército -del tipo al que habitualmente se
describe como un gorila (muy distinto de la muy admirada guerrilla)- había
logrado en unos pocos años lo que una gran cantidad de intelectuales liberales
no habían sido capaces de conseguir en ninguna parte del mundo en períodos
mucho más largos.
Esta fue una herida terrible para la autoestima de los
intelectuales liberales. Si ya no eran necesarios para comités de solidaridad
del Tercer Mundo ¿para qué servían?
Eso es algo que la izquierda internacional nunca le perdonó.
No los presuntos crímenes: el éxito.
Ciertamente, el régimen de Pinochet no sólo había demostrado
que ese tipo de intelectual no tenía ningún papel providencial en la salvación
de los países del Tercer Mundo -como esperaron serlo mientras Salvador Allende
gobernó desastrosamente Chile-, sino que representaban un obstáculo que debía
ser superado en el camino hacia el desarrollo económico.
De modo que Pinochet significaba un reproche existencial para
ellos.
Si su régimen se hubiera limitado a torturar y a “hacer
desaparecer” a sus opositores mientras el país caía de una crisis
económica en otra, Pinochet habría sido objeto de un suave reproche teórico,
pero no del ataque estridente y emocional que termina con demostraciones frente
a embajadas.
Fueron sus logros, y no sus fallas, los que fueron tan
odiados.
Nada de esto se aplica, naturalmente, a los chilenos que
odian a Pinochet porque un pariente, amigo o conocido fue torturado o
desapareció durante su gobierno.
Ciertamente, no se necesita mucha imaginación para darse
cuenta por qué ellos lo odian.
Pero si uno lee literatura izquierdista sobre Chile (ningún
placer desde el punto de vista literario), jamás verá una admisión de que la
izquierda haya tenido culpa alguna en la llegada al poder de Pinochet.
Nunca se admite que Allende llamó abiertamente a sus
partidarios, por cadena nacional de televisión, a ganar la inminente guerra
civil asesinando a todos sus detractores, y siguió una ideología que para ese
entonces no sólo había suprimido la libertad y la prosperidad para una tercera
parte de la superficie del globo, sino que había matado a millones de personas,
o cuyas tácticas (empleando medios constitucionales para lograr fines
inconstitucionales) se semejaban peligrosamente a las de Adolf Hitler.
COMENTARIO
Tenemos amigos y camaradas presos por salvar a CHILE. Manda
esta verdad a por lo menos 10 personas inteligentes y responsables que a
su vez lo repitan. Que nuestros hijos y nosotros mismos no sintamos vergüenza
el día de mañana de haber callado la VERDAD.
El comunismo criollo trabajó en información militar en favor
de Perú en el tiempo de Velasco Alvarado favoreciendo una aventura militar en
contra de Chile con traída de tropas cubanas de Angola a Perú y Asesoría
militar variada de países de la órbita comunista. Así como más tarde, trabajaron
para Argentina y URSS. tratando de sacar la hegemonía de USA y Reino
Unido del Atlántico SUR. Y de paso entregaban gran parte de Chile a los países
vecinos.
¿ Que habría sido de Chile
en toda esta situación sin el Gobierno Militar ?
Chile es lo que es gracias
al Gobierno Militar y su progreso y prestigio económico y camino constitucional
a miembros de La Junta Militar de Gobierno ,los civiles que colaboraron
entre otros muchos don Jorge Alessandri Rodriguez,don Julio Philippi, don
Enrique Ortúzar Escobar,don Pedro Ibañez Ojeda, don Hugo Rosende, etc.
No se entregaron mas
sitios marcados con cal por límite y sifón de agua con suerte cada tres
cuadras. Se empezó a entregar casas de verdad,con piso y techo firme no de
fonolas.
Todo lo que se progresó, no fue un
milagro, fue un esfuerzo gigantesco y requeriría mucho tiempo explayarse
sobre parte importante, que poco sabe la juventud de todo éso , y como machaca
la izquierda con sus mentiras y tanto silencio nuestro. Ya es hora que sin odio
y buscando el buen sentido de la gente buena de este país se vaya diciendo LA VERDAD
con la serenidad del que tiene la razón.
Un abrazo y Dios quiera que nos cunda.