SOLO EL CAOS NOS HARÁ LIBRES.



SOLO EL CAOS NOS HARÁ LIBRES.

La gente se pregunta por la solución al problema que aqueja a Barbarilandia, suponen que tenemos un problema de delincuencia, lo que demuestra su ignorancia. Es difícil explicar algo a gente que ni entiende lo que lee, ni se interesa por aprender, salvo que sea el manual del celular o el televisor. No existe solución porque no existe tal problema. Lo que existe es una ideología criminal llamada marxismo, que se hizo manifiesta desde la revolución Rusa, ha llegado hasta nuestros días y continuará con nosotros por los siglos de los siglos, amen. Existe una realidad que no se quiere ver, que no se menciona por miedo. Se quiere creer que, como le explicaba Andrés a Sebastián, al no nombrar a los comunistas, estos desparecerán. El problema es que no desaparecen, se fortalecen.

Nuestro problema consiste en haber difundido una historia falsa durante treinta años. La UP fue la buena y democrática, y el Gobierno Militar el malo ¡El famoso modelo es el problema!, y la Constitución, claro. Allende tiene estatua y Pinochet denostación pública por unos y otros. No señores, la Dictadura no fue tal, yo la viví, fue un gobierno de militares pedido por civiles, apoyado por civiles y, durante casi toda su gestión, por la mayoría de la gente. El “retorno a la democracia” estaba pactado desde 1980 y se logró gracias a Pinochet y no a pesar de él. Los políticos no nos trajeron la democracia, se apropiaron de ella.

Poco a poco, desmantelar el “Modelo Heredado de la Dictadura” significó entregar poder y recursos ilimitados a la “Alianza Público Privada” que se tomó el país, significó agrandar el Estado hasta límites abusivos e irracionales, donde cientos de miles de burócratas, la parentela y los compañeros de ruta, se han enriquecido a costa del dinero de los contribuyentes, que en lugar de ir a parar a los bolsillos de los pobres, se destinó a gasto burocrático, derroche y robo a mansalva.

Hoy, el populacho bárbaro apoya desde sus casas a la “primeria línea” que destruye el país impunemente, mientras se consolida el golpe de estado. No se ensucian las manos, aunque suponen que a través de los delincuentes que actúan por ellos, el golpe de estado y la amenaza terrorista, recibirán una parte del botín. De paso se deleitan mirando como sufren “los ricos” que les dan trabajo. Que equivocados están, y lo sabrían si leyeran algo útil en lugar del manual de su celular de moda ¡Ese es nuestro problema!

La gran mayoría de los políticos, especialmente los de izquierda, quienes tienen su clientela precisamente entre los que apoyan esta masacre nacional, no harán nada mientras no cuenten con el “apoyo popular” suficiente para llegar obligadamente a acuerdos. La gran mayoría de nuestros políticos son gentuza de lo peor, frívolos, faltos de ética y moral para desempeñar su cargo (y quienes pretende reemplazarlos son aún peores, no se ilusionen) Cada uno hace sus cálculos, y todos ellos se basan en que la mayoría de la gente y la televisión apoyan el “estallido social” ¡Ese es nuestro problema!

Esto no mejorará hasta empeorar mucho más. Solo el día en que el caos total se apodere del país, y la gente tema por sus propias vidas, su propiedad, sus trabajos, el futuro de sus hijos y lo poco o mucho que han obtenido gracias al “modelo”, esta situación podrá tener un giro. Los señores políticos, gentuza de la peor ralea, necesitan “escuchar la voz del pueblo” antes de actuar, si es que lo hacen.

Creo que la mejor solución para todos es que, como dicen los comunistas, se agudicen los conflictos hasta el borde del precipicio, que el caos sea total, la gente se aterrorice, tome conciencia y vote NO en abril, y a pesar del interés que tendrán algunos políticos en no acatar la votación, no podrán con los hechos consumados. De ganar el SÍ, esto no para en por lo menos tres años más.

Acto seguido, que modifiquen la Constitución en el congreso y civilizadamente en los puntos que realmente pueda hacer falta, que avancen con la denominada “agenda social”, que la supuesta izquierda moderada se aleje de la extrema izquierda, que la ex derecha vuelva a ser derecha y que se termine con el despilfarro del dinero de los contribuyentes que se recauda supuestamente para los más pobres y termina en otras manos.

No es lo que yo quiero que suceda, yo quiero lo mismo que quiere todo el mundo, que la vida sea como cada uno sueña. El problema es que este camino es a mí entender, el único que nos podrá sacar de este lío. Y mientras antes, mejor ¡Que viva el caos!

Anónimo