UNA OPORTUNIDAD PARA LA DIPLOMACIA
UNA OPORTUNIDAD PARA LA DIPLOMACIA
03/02/2026
Por Humberto Julio Reyes
La reciente intervención del presidente Trump en Venezuela debe haber dejado apocas personas indiferentes, en particular a quienes se preocupan por las relaciones internacionales.
Desde palabras de aplauso, las menos al parecer, hasta las que reflejan rechazo, indignación o condena y que sostienen la primacía absoluta del derecho internacional.
No cabe duda que la observancia de las normas que rigen las relaciones entre los estados, es una garantía para evitar la primacía de la ley del más fuerte, pero también ha quedado en evidencia que ellas sirven de cómodo refugio de gobernantes que se eternizan en el poder.
Pareciera un dilema de difícil solución, pero, en el caso que motiva estas líneas, ya depuesto el dictador y sometido a proceso como delincuente común, ¿qué impide que los venezolanos no ejerzan su autodeterminación y accedan a una verdadera democracia, no una eufemísticamente llamada “distinta”?
La fácil respuesta: los que siguen ejerciendo el poder no estarían dispuestos a cederlo.
¿Y qué hacer, entonces?
Ahí la palabra la tendrían, ahora, los diplomáticos y los que, sin serlo, sostienen la primacía del derecho internacional.
He ahí el desafío: demuéstrennos que es innecesario recurrir a la violencia y empléense a fondo para devolverle la democracia a ese pueblo que bastante ha sufrido.
Ya Donald Trump removió a Nicolás Maduro y quizás no esté dispuesto a proceder de igual forma con sus sucesores, habiendo cambiado su foco de atención a otras situaciones tanto o más complicadas.
Lo ya expuesto quizás bastaría para plantear mi punto de vista sin abusar de su paciencia, estimado lector.
Pero vino en mi ayuda una columna de David Gallagher donde se refiere a la lectura de “dos nuevos libros sobre relaciones internacionales”, escritos por personas que conozco, a uno más que al otro, donde se reivindica el valor de la diplomacia y que espero leer más adelante.
Ambas personas tienen dilatada experiencia en los temas internacionales, uno por ser diplomático de carrera y el otro por su experiencia “en terreno”. Al leer sus obras Gallagher concluye que se fue convenciendo, por una parte, que la diplomacia es invaluable y, por otra, cree que el otro autor, quien aborda tres distintas situaciones, estaría de acuerdo con ello.
Pocas dudas caben respecto al rol fundamental de la diplomacia como herramienta o instrumento de la política exterior de cualquier estado, sin importar su tamaño o poder, pero, desprovista de respaldo, su efectividad se torna dudosa.
Bueno, ahora tiene su oportunidad, puede intentar demostrar que no se requieren nuevas medidas de fuerza unilaterales contra Venezuela y, si ello resultara exitoso, el modelo podría replicarse para favorecer a otros pueblos oprimidos en nuestro continente, para no ir más lejos.
31de enero de 2026
Anterior