Justicia y DD.HH.
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Cuando el presidente Pinochet entregó el mando a su sucesor, Patricio Aylwin, una de las razones por las cuales el país estaba pacificado y en orden ese 11 de marzo de 1990 era que mantenía a cerca de mil violentistas presos y las asociaciones ilícitas terroristas MIR y FPMR habían, por eso, dejado de operar.
Pero en 1990 había un partido (de facto) con personalidad: el comunista. No tenía personalidad jurídica, porque su conglomerado, el MDP, había sido declarado inconstitucional, logro personal de Jaime Guzmán. Pero participaban en la vida pública y repetían consignas de las que muchos, aun no siendo comunistas, se hacían eco, lo que sigue ocurriendo muy frecuentemente. “Antenas repetidoras”.
Pero Aylwin, a través de su hermano Andrés, muy de izquierda, había recibido el recado comunista: “O indulta a todos nuestros presos o le haremos la vida imposible, porque, usted sabe, tenemos armas ‘por si las moscas'”. Aylwin “entendió” e indultó a los casi mil terroristas presos. Casi nadie dijo nada., porque el mundo no comunista es así, sumiso. Salvo Jaime Guzmán, pero entonces los comunistas lo mataron.
Hoy hay cerca de 400 presos políticos militares (PPM) en Punta Peuco, Colina 1, Centro de Detención Femenino y otros recintos menores a lo largo del país. Están ilegal e inmoralmente privados de libertad sobre la base de una mentira: por tener secuestradas personas. Para burlar la amnistía y la prescripción. Si el presidente los indulta nadie tiene nada qué decir, porque legalmente son ciudadanos inocentes ilícitamente privadas de libertad.
Antes siempre se respetaron la amnistía y la prescripción (matanza del Seguro Obrero en 1938, revolución de 1891).
Pero hoy el comunismo se ha enseñoreado del Poder Judicial y por eso éste ha condenado ilegalmente a los militares, desconociéndoles las leyes de amnistía y prescripción. Lo notable es que miles de extremistas de izquierda se han beneficiado de la amnistía. ¿Por qué pasa todo esto? Por la “personalidad” de los comunistas, que los hace más temibles que los militares. Aquéllos hacen cosas para liberar a sus camaradas, éstos no hacen nada.
Pero la primera obligación de un jefe de estado es respetar y hacer respetar la ley, lo que de paso conlleva un deber moral. Pero están los comunistas y su “personalidad”. Van a mentir y decir a los cuatro vientos que se ha liberado a “violadores de derechos humanos”, cuando sólo son, en realidad, víctimas a las cuales se les ha violado su derecho humano a un debido proceso. No importa, en Chile prevalecen las consignas comunistas por sobre la legalidad.
Y así todos, y repito todos, los PPM han sido condenados, no por un delito, sino por una ficción de que se cometió un ilícito que no existe en la realidad: el de mantener hasta hoy personas secuestradas. ¿Por qué mienten así los jueces? Porque si el delito “se sigue cometiendo” no pueden aplicarse la amnistía ni la prescripción, que son leyes expresas y vigentes. Es un truco, una estratagema para castigar a los militares que les impidieron tomar el poder por la fuerza e instalar la “dictadura del proletariado”.
Además, los jueces les imputan el secuestro a militares que, como funcionarios públicos que eran, no lo pudieron cometer. El código dice claramente que sólo los particulares pueden incurrir en esa conducta.Y ninguno de los presos políticos militares actuó como particular al combatir a las asociaciones ilícitas como el MIR, el FPMR y similares.
Por añadidura, nunca ningún juez ha probado que alguien esté secuestrado. El inventor de la artimaña del “secuestro permanente” confesó ante una teleaudiencia de millones, delante de mí, en 2015, programa El Informante en TVN, conducido por Juan Manuel Astorga, que él “fingía” el delito: “es una ficción jurídica”, dijo textualmente. Añadió: “No estoy diciendo que ésa haya sido la realidad”. Una manera elegante de confesar: “mentí”. Porque el juez debe “probar” el delito para derrotar la presunción de inocencia a que todo ciudadano tiene derecho.
El presidente Kast debería, por consiguiente y por obligación legal y moral, indultar a todos los PPM. Si no lo hace es solo ante la “personalidad” amenazadora del comunismo.
Para efectos históricos y políticos tendrá que elegir si quiere parecerse a Aylwin o a Pinochet. Mientras no indulte a los presos políticos militares se estará pareciendo más al primero. Pero cuando por fin se sepa la verdad histórica (¿siglo XXII?) eso no va a ser bueno para él.
INDULTOS CON FUNDAMENTO.
Hemos podido oír argumentos a favor y en contra de los eventuales indultos que el Presidente de la República, ejerciendo su derecho, pueda otorgar. La razón más socorrida, obviando lo que es moralmente apropiado, ha sido en contra de indultar basada en que las encuestas están igualadas frente a las dos posibilidades.
Se argumenta que, si el Presidente indulta, perderá mucho apoyo ciudadano. Pienso que posiblemente así ocurra y afecte la popularidad del mandatario, pero sería por poco tiempo. En efecto, en el largo plazo ( no tendremos elecciones hasta pasados dos años y medio), la gente entenderá que indultar fundadamente, a algunos uniformados condenados por cumplir con su deber de restablecer el orden (en opinión de la Justicia en forma abusiva), es moralmente correcto; todos sabemos que los jueces pueden y suelen errar en sus fallos y para remediar esa injusticia existe la facultad presidencial de indultar.
Por otra parte, mostraría que el Gobierno respalda a las FFAA y a Carabineros y que estos podrán actuar sin temor de ser perseguidos por cumplir con lo que la ley los faculta.
Patricio Mackenna Salas.
Johannes Kaiser:

“Den gracias de que no llegue yo a la presidencia, porque yo indulto a todos los viejos de Punta Peuco por habernos defendido”
Squella (REP) defiende indultos a uniformados: “Es el primer paso para ganarle a la delincuencia”

Periodista de Prensa en BioBioChile
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Agencia UNO
El presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, salió este lunes a defender una de las medidas más controvertidas impulsadas por el gobierno de José Antonio Kast: la posibilidad de otorgar indultos a uniformados condenados por hechos ocurridos durante el Estallido social de Chile de 2019.
“Es un primer paso para ganarle a la delincuencia”, dijo el dirigente en medio de cuestionamientos desde la oposición, que ha acusado un cambio de postura del mandatario respecto de lo que planteó durante su campaña presidencial.
Aseguró que la iniciativa se alinea con lo que los chilenos votaron en noviembre.
Squella por indultos: “Primer paso para ganarle a la delincuencia”
Consultado por la polémica que ha generado la eventual concesión de indultos, Arturo Squella defendió la iniciativa y la vinculó directamente con el giro en materia de seguridad que, a su juicio, respaldó el electorado en las últimas elecciones.
“El indulto es un primer paso muy necesario, muy en la línea de lo que los chilenos votaron en noviembre y diciembre, en el sentido de que cambia la manera de entender, la manera de ejercer la seguridad pública, el ejercicio de la fuerza por parte de la autoridad, obviamente en el plano que corresponde, las policías, las fuerzas armadas”, señaló a La Tercera.
En esa línea, sostuvo que la medida sería parte de una estrategia más amplia para enfrentar la criminalidad.
“Es el primer paso para poder ganarle a la delincuencia, al narcotráfico, al crimen organizado, y también a aquellos que pretenden, por la vía violenta, instalar sus reivindicaciones políticas que no han conseguido en las urnas”, añadió.
El timonel republicano también defendió la legalidad de la medida, subrayando que se trata de una facultad contemplada en el sistema institucional, recordando que los indultos particulares pueden ser concedidos directamente por el jefe de Estado.
“Los indultos se otorgan en la medida que son solicitados y la atribución, la herramienta que tiene el Presidente de la República para conceder indultos particulares —la otra, indultos generales, está en el Congreso Nacional— es perfectamente aplicable en este caso”, afirmó.
En ese contexto, agregó que espera que exista comprensión respecto de la decisión.
“Me imagino que nadie tendrá dudas, digamos, de la importancia o de las justificaciones que tiene implementar una decisión de ese tipo”, sostuvo.
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Rol de la justicia militar
Squella fue más allá y planteó que el debate podría extenderse a eventuales cambios legales para que casos vinculados al uso de la fuerza por parte de uniformados sean revisados por tribunales militares.
“Si el indulto es el primer paso, para decirle a nuestras policías ‘se acabó el tiempo en que uno les daba vuelta la espalda, ahora cuentan con el respaldo nada más ni nada menos que del Presidente de la República’, hay que avanzar y hay que defenderlo con todo”, afirmó.
“Si es que el paso siguiente va a ser corregir la ley, para que en esos casos se les aplique la justicia militar, para que tengan al menos un juzgador que conoce del uso de la fuerza, que conoce los protocolos, no hay que complicarse, hay que avanzar en esa línea, porque es lo que los chilenos eligieron”, agregó.
La discusión sobre eventuales indultos a uniformados condenados por su actuación durante el estallido social se ha instalado como uno de los primeros focos de controversia del nuevo gobierno.
El debate, en cualquier caso, continúa abierto y se proyecta como uno de los principales flancos políticos del inicio de la administración republicana.
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