DERECHOS HUMANOS



DERECHOS HUMANOS

 

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Enrique Slater en X: “Que el sacrificio del nuevo mártir de Carabineros, no sea en vano y que los legisladores que se oponen a las medidas de seguridad que propone el gobierno, piensen en el bien común y no en sus intereses partidistas. Esa es su tarea política. Recapaciten, Chile está primero.”

 

Vea este video: 

https://www.instagram.com/reel/DcbXZQBOoLu/?stkn=MTNjeXJvbGczYnhoNw==

 

Cien años después de coronarla Reina de Chile, la Virgen del Carmen desfila esta tarde por el corazón de Santiago entre estandartes, sotanas y clarines, y va a detenerse a las puertas de La Moneda. La escoltan la Iglesia, el Ejército y el gobierno, y ninguno de los tres ha querido llegar hasta donde ella más falta hace.

Que lo oigan los generales que a esta hora le rinden armas a su Generala: los soldados que se apagan en las cárceles de nuestro país llevaron ese mismo escapulario al cuello cuando ustedes eran cadetes, y se están yendo uno tras otro sin que un solo mando haya tenido el coraje de ir a estrecharles la mano. Podrán desfilar con la frente alta ante la Patrona, pero no van a poder sostenerle la mirada habiendo dejado atrás a los suyos.

Que lo sepan también quienes la alzan en andas en nombre de la Iglesia: hay condenados inocentes que rezan a diario ante su estampa y que han recibido de sus pastores más sospecha que consuelo, como si la misericordia necesitara antes el visto bueno de una sala penal. Su propio Hijo fue procesado, sentenciado y ejecutado con todas las formalidades de la ley, y nadie en el Calvario le exigió a María que demostrara nada antes de llorarlo.

Que lo entienda quien gobierna, porque la procesión va a terminar frente a su ventana: en el Ministerio que responde a sus órdenes duermen las solicitudes de indulto de hombres gravemente enfermos que confiaron en que esta vez sí habría prisa. Cada día que pasa, alguno de ellos se acerca a la única salida que el Estado no puede negarle.

A ustedes, los que no pudieron salir a verla pasar, los que cargan una sentencia que la conciencia rechaza, los que esperan una firma que tarda más que el mal que los consume: esta jornada les pertenece antes que a nadie. Ella conoce el nombre de cada uno, aunque todos los demás hayan decidido olvidarlo.

Señora del Carmen, no te detengas en La Moneda. Sigue hasta donde no llegan las cámaras, hasta esos patios donde el frío llega antes que la oscuridad, y siéntate un rato con los tuyos. Mira las manos que ya no pueden sostener el rosario sin temblar. Mira el escapulario descolorido que alguno todavía guarda bajo la almohada como si fuera lo último que le queda de su madre, porque lo es. Escucha lo que te piden en voz baja esos hombres que hace tiempo dejaron de rogar por la libertad y ahora sólo te ruegan por alguien que les cierre los ojos cuando llegue la hora.

Bendice al que perdió la cuenta de los años sin una visita, al que conserva la fotografía de una esposa que ya partió y al que cumplió noventa años con un pedazo de pan que otro preso le puso una vela encima. Bendice a las madres ancianas que todavía viajan horas para verlos diez minutos detrás de un vidrio, y a los hijos que dejaron de reclamar justicia y ahora sólo aguardan una llamada. Bendice, sobre todo, a los que ya nadie visita ni recuerda.

Y cuando esta noche apaguen las luces de los pabellones y cada uno de ellos vuelva a ser un número, entra Tú donde no entra nadie, arrópalos como arropaste a tu Hijo cuando lo bajaron de la cruz, y diles al oído que no te fuiste con la procesión, que te quedaste allí, sentada al borde del catre, velando el amanecer con ellos.

Reina de Chile, Madre de los que ya nadie nombra: ruega por ellos. Y ruega también por los que, pudiendo abrirles la puerta, prefirieron mirar hacia otro lado, porque llegará el día en que necesiten la misma clemencia que hoy les regatean a los suyos.

Carla Fernández Montero

 

En Argentina: