Gobierno y Política



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VIDEO | Golpean a miembros de Movimiento Gremial y Solidaridad UC en contraprotesta a marcha Confech

David Vergara San Martín

Periodista de Prensa en BioBioChile

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En el marco de la marcha convocada por la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), miembros de los movimientos políticos universitarios de centroderecha Solidaridad y de derecha Movimiento Gremial de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC) fueron agredidos mientras protagonizaban una contraprotesta en el frontis de la Casa Central.

En el video al que tuvo acceso Radio Bío Bío, se puede observar cómo manifestantes llegan a confrontar a los protagonistas de la contraprotesta, para luego comenzar a agredirlos con golpes, lanzamiento de objetos e incluso con pintura.

Posteriormente, cuando la situación escaló y la violencia se hizo insostenible, los integrantes de Solidaridad y de Movimiento Gremial ingresaron a la Casa Central de la PUC para resguardarse.

Reacción de Solidaridad UC y Movimiento Gremial tras agresión durante contraprotesta

A través de un video de su cuenta de Instagram, Solidaridad UC se refirió a la agresión ocurrida durante la marcha convocada por la Confech.

“Mientras nos manifestábamos nuevamente de manera pacífica frente a Casa Central, cientos de violentistas nos atacaron con palos, vidrios, piedras, pintura e incluso nos rociaron con bencina. Solo por manifestar una posición distinta”, expresó uno de los integrantes de la colectividad.

Además, calificaron de grave que los movimientos de izquierda y centroizquierda de la UC “sigan plegándose a estas manifestaciones violentas“.

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En su condena a los hechos ocurridos, Solidaridad UC advirtió que no participarán “de ningún debate hasta que Amanecer y la NAU (Nueva Acción Universitaria, actuales líderes de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica) condenen sin matices estos hechos graves”.

Desde la colectividad señalaron que no serán amedrentados tras este suceso. En ese sentido, concluyeron: “No vamos a renunciar a nuestra convicción de diálogo y encuentro en la construcción de una UC y un Chile más justo, más humano y más solidario”.

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Borja Yáñez, integrante de Movimiento Gremial, también abordó la situación, compartiendo un video desde adentro de la Casa Central, en el cual cuestionó “la violencia de la izquierda hipócrita“.

En ese contexto, relató que les quitaron su bandera, rompieron vidrios, lo golpearon y lo escupieron.

“Nos pusimos frente a la universidad, en silencio y de forma pacífica. Ellos agredieron, violentaron e intentaron entrar a nuestra universidad“, aseveró Yáñez en la descripción del video subido a su cuenta de Instagram.

 

Ver videos:

https://youtube.com/shorts/1C5m255NJro?si=3ObrBajDUz29QBNJ

 

 

 

 

*CHILE SE GOBIERNA DESDE CHILE*


Por Cristián Labbé Galilea

Las recientes objeciones surgidas en Argentina frente al comercio entre Punta Arenas y las islas Falkland merecen una respuesta serena, pero categórica. Una cosa es la controversia sobre la soberanía de las islas, respecto de la cual Chile ha mantenido una posición conocida, y otra muy distinta pretender extender esa controversia hasta condicionar las decisiones comerciales de nuestro país.

Digámoslo fuerte y claro: Argentina no tiene soberanía sobre Punta Arenas, sobre sus puertos ni sobre las decisiones comerciales que legítimamente adopten empresarios chilenos. Mientras esas actividades respeten la legislación chilena y el derecho internacional, corresponde a Chile determinar con quién comercia y desde qué puertos lo hace.

En materia de navegación, los antecedentes son todavía más claros. El artículo V del Tratado de Límites de 1881, suscrito por Chile y Argentina, estableció que el Estrecho de Magallanes quedaba neutralizado a perpetuidad y aseguraba la libre navegación para las banderas de todas las naciones.

Más de un siglo después, el Tratado de Paz y Amistad de 1984 no debilitó ese principio: lo reafirmó expresamente. En él Argentina asumió, además, la obligación de mantener, “en cualquier tiempo y circunstancias”, el derecho de los buques de todas las banderas a navegar de manera expedita y sin obstáculos por sus aguas jurisdiccionales hacia y desde el Estrecho.

Esta pluma recuerda además a sus lectores la existencia de una dimensión histórica que no debiéramos olvidar: nuestra vocación austral nace en los albores de la República. Estadistas y gobernantes comprendieron que Magallanes era mucho más que una geografía distante: era una cuestión estratégica para el futuro de Chile y sus proyecciones sobre el continente Antártico.

O’Higgins fue probablemente quien con mayor lucidez temprana comprendió esa realidad. Durante sus últimos años insistió en la necesidad de que Chile afirmara su presencia en el extremo austral. La historia ha conservado incluso aquella palabra que habría pronunciado entre sus últimas preocupaciones: “¡Magallanes!” Poco después, en 1843, Chile tomó posesión efectiva del Estrecho, consolidando una presencia que sería decisiva para nuestra proyección austral.

Punta Arenas no puede ser concebida como una ciudad periférica obligada a pedir autorización para aprovechar su privilegiada posición geográfica. Es puerta del Estrecho, plataforma hacia el Atlántico Sur, y pieza fundamental para el desarrollo regional.

Al respecto, el alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, fue claro al separar comercio y soberanía en una rueda de negocios, realizada los días 28 y 29 de septiembre, entre empresarios magallánicos y representantes de las Falkland, al reclamar su derecho a: recuperar un mercado que terminó desplazándose hacia Montevideo; beneficiar a las pymes magallánicas en un mercado que podría alcanzar más de US$20 millones anuales. La rueda terminó con más de 800 reuniones y varios contratos cerrados. Como dicen en el campo: ¡más claro echarle agua!

En concreto: podemos respetar a nuestros vecinos, cumplir nuestros tratados, y mantener nuestras posiciones diplomáticas, pero respeto no significa subordinación. En comercio, navegación, y defensa de nuestros legítimos intereses nacionales, hay un principio que no admite ambigüedades…¡Chile se gobierna desde Chile!

 

 

 

HAY RUIDOS EN EL GALLINERO

                                            

 A cloquear llaman

        A días de su fracaso de liderar la ONU, fiasco vergonzoso, en que ni siquiera los países que la postularon votaron por ella, México y Brasil, y retirar su postulación, la ex frentista “comandante Claudia” cuyo paso por el gobierno solo dejó desastres que aún padecemos, afirmó: Si pensaban que después de esto me iba a ir para la casa, les tengo una mala noticia: eso no va a pasar no se retirará de la vida política y que “continuará aportando”; está en su legítimo derecho que en su ancianidad se mantenga activa, aunque muchos chilenos desearíamos que disfrute de sus años dorados y riqueza obtenida en su vida política y viaje por el mundo. Mientras más lejos mejor. A su homenaje, concurrió él, el “mechero” de Punta Arenas, que llegó a la presidencia sin haber trabajado un solo día y que hoy goza de una remuneración millonaria de por vida que pagamos todos los chilenos, contribuyendo así a su eterna vagancia. Como la primera salió con “sangre en el ojo”, pues el actual gobierno no la apoyó ante su inminente derrota, no encontró nada mejor que, junto al compañero de marras criticaran abiertamente la adhesión de Chile al Escudo de las Américas, aludiendo que Chile estaría descuidando su soberanía. ¿Con qué ropa? Los que se sumaron a adoptar políticas que pasan por sobre nuestra legislación. Por lo demás es impropio –“de mala leche”, según Toribio- que exmandatarios critican en público la política exterior de quien ejerce la presidencia.

       A este cloquear se han sumado otros personajes que no perdieron la ocasión de preguntar ¿De qué se trata para oponernos? Saliendo a precalentar en la pista de rekortan los que aspiran a trepar los escalones en el congreso más caro del mundo, incluso en la futura presidencia: Manouchehri, Leiva, Schneider, R.Soto, Winter, el clan Bianchi, F.Espinoza y obviamenrteen en las ligas mayores M.Walker y Paulina Vodanovic. Y como el bullicio del gallinero es grande, no faltan los ingenuos e ignorantes que absorban como esponja, de ahí el anuncio de una encuesta señlando que un 42% estaría en desacuerdo, sin siquiera haberla leído.

    El citado Escudo, es una declaración de intenciones, no es un tratado internacional y establece que obrará de acuerdo a las obligaciones internacionales de cada país y a las propias de las naciones. En absoluto afecta la soberanía nacional. Muy por el contrario, contribuirá a su protección al defender nuestra economía y el gobierno democrático ante las redes armadas de narcoterroristas -que a la fecha suman 24 -claramente identificadas- defendiendo y promoviendo el respeto mutuo por la soberanía nacional y la autodeterminación de cada nación. Con tal propósito los Estados se comprometen entre otras medidas a un mayor intercambio de información de inteligencia; el acceso a tecnologías y capacidades de seguridad; y a la formación profesional de los recursos humanos. Definitivamente los contradictores están “orinando fuera del tiesto” y engañando a los chilenos

Fernando Hormazábal Díaz

General de Brigada

 

 

El fracaso de la izquierda:

La nueva izquierda: liberal, economicista y amante de Carabineros

La nueva izquierda es liberal, economicista y amante de Carabineros porque le conviene. No se engañe, esto es completamente instrumental. Pero una parte de mí se alegra. A fin de cuentas, están defendiendo los fundamentos de una sociedad libre y próspera.

 

por Álvaro Pezoa Gutiérrez2 octubre, 2026

El reciente mártir de Carabineros probablemente no será el último. Dejó un hijo de 9 meses que no tendrá recuerdos de su padre y familiares que lo llorarán por el resto de sus vidas.

El homicidio de Cristopher Aguilera no sólo es una tragedia, sino que, además, nos enfrenta con una dimensión irónica de la política nacional: nos ha permitido observar cómo cierta izquierda se ha vuelto profundamente liberal, economicista y amante de Carabineros.

Durante la Convención Constitucional, Jaime Bassa y Constanza Martínez defendían la refundación de Carabineros y, de hecho, miembros de su sector votaron en contra del presupuesto para la institución en 2020. Pero para su gobierno el concepto de refundar mutó en reformar y la dotación en la calle aumentó a 1.300 en 2025. Esta semana han pedido explícitamente que no se reduzca el presupuesto en seguridad. Ahora aman a los uniformados.

Y ya que hablamos de presupuestos, es interesante ver cómo esta izquierda ha rasgado vestiduras por la crisis económica. Gonzalo Winter incluso quiso acusar constitucionalmente al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz. Pero durante el gobierno de Gabriel Boric aprobaron el proyecto de 40 horas y la reforma de pensiones, y además aumentaron el sueldo mínimo con un bajo crecimiento. Hoy, consideran una aberración que el gobierno no sea capaz de gestionar los recursos fiscales de manera eficaz y aumentando la inversión. Se han vuelto más “economicistas” que los “Chicago boys”.

Increíblemente, el asunto no acaba ahí. Cuando se presentó la agenda de seguridad del gobierno, hubo reclamos por parte de la oposición porque, más allá del nuevo Estado de Emergencia, que fue rechazado transversalmente, algunas de las prerrogativas del Ejecutivo parecían poner en riesgo las libertades individuales de la ciudadanía. Durante la Convención, Gael Yeomans apoyaba el aumento de la potestad e influencia estatal, pero este año pegó el grito en el cielo, denunciando una política pública con ribetes autoritarios. En el fondo, la nueva izquierda es liberal y cree que las instituciones políticas deben ser restringidas para no atentar contra las libertades de las personas comunes y corrientes.

Comprenderá el lector que me encuentro sorprendido por este giro de tuerca. Estamos hablando de la misma izquierda que pretendía supeditar la libertad individual a la demagogia de la Convención. Esa misma izquierda que financió las fundaciones espurias de sus correligionarios con cargo a las arcas del Estado (que llenamos nosotros). Esa misma izquierda que increpaba a Carabineros y exigía su refundación, presentándolos como “enemigos del pueblo”.

La nueva izquierda es liberal, economicista y amante de Carabineros porque le conviene. No se engañe, esto es completamente instrumental. Pero una parte de mí se alegra. A fin de cuentas, están defendiendo los fundamentos de una sociedad libre y próspera.

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Álvaro Pezoa Gutiérrez

Director de Investigación de la Fundación para el Progreso

 

11 de septiembre: Una declaración episcopal

Nunca más nos podemos ver en la necesidad de recurrir a nuestras Fuerzas Armadas y de Orden para que impidan la destrucción del país por culpa de un mal gobierno.

por Gonzalo Ibáñez6 octubre, 2026

Septiembre acaba de llegar a su término. Como era de esperar, dos fechas lo marcaron: el día 18 cuando conmemoramos el inicio del proceso de Independencia; y el día 11 en el que conmemoramos un nuevo aniversario del pronunciamiento militar de 1973. De cara a esta última fecha, el Comité Permanente del Episcopado Chileno estimó necesario emitir una declaración reflexionando acerca de lo que sucedió entonces. De entrada, sus miembros proclamaron que esa reflexión debía hacerse sobre una base: “Verdad sobre lo ocurrido: La sociedad necesita conocer los hechos con claridad, honrar la memoria de las víctimas y rechazar la manipulación del pasado”. Muy cierto este principio, y sobre esa base me atrevo a avanzar mi opinión.

Lo ocurrido el 11 de septiembre no puede entenderse sin tener a la vista lo que sucedía en Chile antes de esa fecha. Es decir, no pueden entenderse los hechos de ese día sin advertir como, con toda evidencia, el país estaba siendo conducido a una situación de ruina y, su población, a una situación de sometimiento total. Se quería imponer una dictadura marxista con toda la intrínseca perversidad propia de esa ideología. El país se batió para impedirlo empleando todas las armas pacíficas que encontró a la mano, pero fue imposible detener la decisión del gobierno de entonces en su designio de someter a Chile.

Las Fuerzas Armadas y de Orden chilenas se han caracterizado, a lo largo de nuestra historia, por ser obedientes al poder político de la nación y concentrarse en su preparación para cumplir con la misión que les encomiendan la Constitución y las leyes. Pero esa obediencia encuentra un límite: no es posible acatar una autoridad que se empeña en destruir al país. En 1973 llegó el momento en que la única posibilidad de rescatar al país y a sus habitantes de la tiranía en la que se los quería ahogar, fue la acción de esas Fuerzas destinada a recuperar el poder político para una finalidad de bien común. Es que el país era conducido a una situación de guerra civil: los partidos entonces en el gobierno habían declarado que la violencia no sólo era un instrumento legítimo para controlar el poder político, sino que era la “única” forma legítima de alcanzarlo: “La violencia revolucionaria es inevitable y legítima. Resulta necesariamente del carácter represivo y armado del estado de clase. Constituye la única vía que conduce a la toma del poder político y económico y a su ulterior defensa y fortalecimiento” (Declaración del Partido Socialista en su Congreso de Chillán de 1967) y para esos efectos se armaban y organizaban milicias destinadas a enfrentar a nuestras Fuerzas Armadas.

Esa es la verdad histórica de lo que sucedió entonces y que, como tal, fue reconocida y proclamada por figuras como Eduardo Frei Montalva y Patricio Aylwin. La conclusión es clara y precisa: la responsabilidad de que ese día las armas hayan tenido que empuñarse recae en su totalidad sobre quienes se empeñaron hasta el final en doblegar al país bajo un régimen marxista. Y esa responsabilidad se extiende asimismo a las consecuencias dolorosas que el uso de las armas produjo. Es cierto que hubo abusos en el empleo de las armas y que ellos deben ser sancionados, pero eso no aminora ni un ápice la responsabilidad total de quienes obligaron al uso de esas armas.

Entre quienes deben ser considerados responsables de ese uso, se encuentran, por lo demás, varios miembros del clero de la época. Por ejemplo, este texto publicado en la Revista Mensaje (jesuita) de agosto de 1968: “Pero hay una tercera violencia. No brota ésta del odio o del resentimiento, tampoco es un desesperado gesto de miedo. No se ejerce en beneficio propio sino en servicio a los demás; por la misma razón no es meta sino instrumento. Esta violencia: paradojalmente penetrada de amor, destinada a romper cadenas y despertar lo humano en el hombre, a sustituir la injusticia instalada por una auténtica fraternidad, es la violencia que preconizaba el guerrillero Guevara”. Sería bueno que los obispos opinaran al respecto.

Concluyen los Obispos: “No puede consolidarse reconciliación auténtica allí donde persista la sensación o la realidad de la impunidad. La justicia debe aplicarse con rigor e imparcialidad para restablecer el orden moral quebrantado, actuando con rectitud y sin dar cabida al odio ni a la venganza”.

Sin embargo, quienes fueron responsables de haber hecho necesaria la intervención militar gozan de completa impunidad. Quienes debieron salir de sus cuarteles para impedir la disolución de Chile son, en cambio, perseguidos con odio y sed de venganza.

Es muy importante no esconder toda esta verdad, porque de lo contrario, lo más probable es que nos veamos empujados a repetir la historia. Nunca más nos podemos ver en la necesidad de recurrir a nuestras Fuerzas Armadas y de Orden para que impidan la destrucción del país por culpa de un mal gobierno. Pero, la primera condición para que ello no suceda es que el país comprenda que nunca más puede aceptarse que el poder caiga en manos similares a las de aquellos que lo tenían antes del 11 de septiembre de 1973.

Agradecemos a los obispos su carta y la posibilidad que con ella abrieron de reflexionar una vez más acerca de nuestra historia.

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Gonzalo Ibáñez

Gonzalo Ibáñez S.M. Abogado Más de Gonzalo Ibáñez

8 Comments

  1. Álvaro Cambara Lodigianidice:

5 octubre, 2026 en 22:19

Ese comité debe ser ilegalizado

  1. Adolfo Paúl Latorredice:

5 octubre, 2026 en 22:57

En la portada del semanario parisiense «Le Nouvel Observateur», nº 462 del 17 al 23 de septiembre de 1973 aparece una imagen con el rostro de Salvador Allende bajo el título “LES ASSASSINS DE SALVADOR ALLENDE. Un grand récit de Régis Debray”.
En sus páginas interiores el artículo correspondiente titulado: “IL EST MORT DANS SA LOI”, el que en uno de sus párrafos dice: Enivrement funebre ou entetement sarcastique, Allende s’adonnait, avec un flegme de joeur d’échecs, a ses manoueuvres tactiques, chaque jour a recommencer. Je n’ai pas osé et personne ne le faisait plus, lui demander: a quoi bon? Et quelle est la strategie dans tout cela? C’eut été de mauvais aloi. Chacun savait qu’il s’agissait seulement de gagner du temps pour s’organiser, pour s’armer, pour coordonner les appareils militaires des Partis de l’Unité Populaire. Course contre la montre qu’il fallait tenir semaine apres semaine. Traducido al castellano : «En su embriaguez fúnebre o en su emborrachamiento sarcástico, Allende se entregaba diariamente con una tranquilidad de jugador de ajedrez, a sus maniobras tácticas. Yo no me atreví y nadie se atrevería a preguntarle: “¿Con qué fin? ¿Y cuál es la estrategia en todo esto?” “Éste estaba todo el tiempo manipulando. Todo el mundo sabía que se trataba sólo de ganar tiempo para organizarse, para armarse, para coordinar el aparataje militar de los partidos de la Unidad Popular. Carrera contra el tiempo que era preciso mantener semana tras semana».
Al respecto, Hermógenes Pérez de Arce Ibieta ha dicho: Los militares nos salvaron de un destino totalitario, buscado por la UP, que estuvo cerca de suceder, como se desprende de la entrevista, publicada póstumamente, tras la muerte del entrevistado, en el número 462 del 17 al 23 de septiembre de 1973 de “Le Nouvel Observateur” de París, por el periodista y amigo de Salvador Allende, Régis Debray. “Una gran narración”, dijo orgullosamente el periódico. Hoy nos sirve para decir “a confesión de parte, relevo de pruebas”, porque reproduce la revelación de Allende de una “carrera contra el tiempo para organizarse, para armarse, para coordinar el aparataje militar de los partidos de la Unidad Popular”
REF: Adolfo Paúl Latorre. «PREVARICATO. La obra maestra de la injusticia es parecer justo sin serlo», Editorial Conservadora, marzo 2026, segunda edición, 579 páginas.
ADOLFO PAÚL LATORRE

  1. Luis Felipe Moncadadice:

5 octubre, 2026 en 23:39

Comentario claro, valiente y que nos remite a la verdad histórica. Manipulada hasta el extremo por viejos y nuevos marxistas, como el expresidente Boric. Verdad histórica que la Iglesia ha por desgracia ignorado, quizás por un prurito «políticamente correcto», añejo, y que divide a chilenos y católicos.

  1. Luis Felipe Moncadadice:

5 octubre, 2026 en 23:42

a por desgracia ignorado…

  1. Carlos Souper Quinterosdice:

6 octubre, 2026 en 00:49

Excelente, muchas gracias

  1. Jessica Cuadros Ibañezdice:

6 octubre, 2026 en 01:10

Sin entrar en la discusión historiográfica sobre las causas y responsabilidades del quiebre de 1973, hay una distinción que no debería depender de ella.
Explicar la crisis previa no permite transferir la responsabilidad por las decisiones posteriores: nadie «obliga» a otro a torturar, ejecutar o hacer desaparecer personas.
Y el verdadero «nunca más» significa que ningún gobierno nefasto habilita a las Fuerzas Armadas para decidir cuándo termina la democracia. Si aceptamos esa excepción, la soberanía popular rige sólo mientras quienes tienen las armas estimen que debe regir. Eso no es una democracia con salvaguardas: es una democracia bajo tutela.

  1. Adolfo Paúl Latorredice:

6 octubre, 2026 en 11:37

¡Menos mal que en 1973 Chile contaba con ese seguro de vida que está constituido por sus Fuerzas Armadas y de Orden!; seguro que quieren destruir personas que adhieren a doctrinas estatistas, colectivistas, igualitaristas e intervencionistas, anuladoras de la persona humana y de los principios de una sociedad libre; lo que contradice nuestra tradición chilena y que atentan contra nuestra patria y los principios que fundamentan la sociedad cristiano-occidental.
Adolfo Paúl Latorre

  1. Adolfo Paúl Latorredice:

6 octubre, 2026 en 11:56

Doña Jessica dice: «ningún gobierno nefasto habilita a las Fuerzas Armadas para decidir cuándo termina la democracia».
Al respecto, y en relación con la mentira mil veces repetida en el sentido de que fueron los militares los que “quebraron la democracia”, en circunstancias que el 11 de septiembre la democracia ya había fallecido y que los militares solo le dieron sepultura, citaré al conocido escritor y diplomático Roberto Ampuero, quien dijo: «Viví conscientemente los años previos al “Once”, que comenzaron a fines de los sesenta con el MIR y el partido socialista, la tienda del presidente Allende, abrazando la vía armada para instaurar el socialismo: hice durante la UP filas interminables ante almacenes vacíos y la JAP de mi barrio (“Juntas” que racionaban los alimentos por grupo familiar), participé en refriegas callejeras, las que sacudían al país, y marché coreando “Paredón, paredón para el momio cabrón”, y también “No a la guerra civil”. Y me tocó ver desde un techo distante, cómo los Hawker Hunter lanzaban misiles a La Moneda, y tres meses después salí de Chile rumbo a Europa del este porque, con veinte años, era un ingenuo (aunque no inocuo) joven comunista. Atrás quedaba un país destruido, donde los políticos habían ultimado la democracia al ser incapaces de lograr consensos, y las fuerzas armadas la sepultaban».
AMPUERO Espinoza, Roberto. “Salvando amigos en tiempos recios”, El Mercurio de Valparaíso, 6 de agosto de 2023. “El 11 de septiembre NO HABÍA DEMOCRACIA NI INSTITUCIONALIDAD EN CHILE. Solo cabía discutir por qué se iba a reemplazar: si por la dictadura marxista, llamada con eufemismo ‘popular’, o por un gobierno militar que pueda rehacer la institucionalidad chilena”. GUZMÁN Errázuriz, Jaime. Escritos personales, Zig-Zag, Santiago, 1992 (2a ed.) p.98. Jaime Guzmán, refiriéndose a las razones del pronunciamiento militar de 1973, dice: “A lo largo de casi tres años se denunció que el gobierno de la Unidad Popular estaba destruyendo las bases mismas de nuestra institucionalidad democrática. Sólo le faltó el último golpe para terminar de derribarla y establecer la dictadura marxista-leninista. El 11 de septiembre, Chile ya no tenía ni institucionalidad verdadera ni democracia auténtica y vivía una virtual anarquía política, económica y social. Y es una ley inevitable que a la anarquía sucede siempre una dictadura. La única duda era si ésta iba a ser marxista o militar. La culpa de esta disyuntiva, claro está, la tuvo el gobierno de Allende. Entonces ya no cabía defender una democracia que no existía, que había sido deliberada y sistemáticamente destruida”. GUZMÁN Errázuriz, Jaime. «Escritos personales».
ADOLFO PAÚL LATORRE