GOOOOOOOOD MORNING, PUNTA PEUCO
GOOOOOOOOD MORNING, PUNTA PEUCO
Llevo casi un año (increíble cómo pasa el tiempo) encerrado, enjaulado y encarcelado en Punta Peuco. Esta dolorosa experiencia me ha servido para conocer realidades tan sorprendentes, tan trágicas pero, a la vez, tan vibrantes como jamás pensé que iba a conocer en mi vida.
El conocer la realidad de los 130 casos que he conocido van más allá de lo que la imaginación puede concebir. Realmente, es imposible asimilar y comprender como un poder, que dice llamarse judicial, puede actuar y ha actuado en forma tan deshonesta y, empleando un término de ellos, lisa y llanamente prevaricación.
Son numerosos los casos que, narrados en forma sincera, uno se da cuenta de lo falso que es el accionar de los Jueces, Ministros de las Cortes de Apelaciones y de la Corte Suprema y como sobrepasan los límites de la legalidad y del sentido común.
Al conversar con los jóvenes internos de la PDI, hace un tiempo atrás, a quienes un Ministro acuso de “resabios de la dictadura” hasta ancianos nonagenarios con enfermedades terminales uno se pregunta: ¿Cómo se llegó a esto? ¿Cómo un país puede permitir una vejación igual a su Estado de Derecho?.
Por otro lado, la relación humana es vibrante y enaltecedora, pero también complicada por los resentimientos, acusaciones mutuas y recriminaciones. Pero sobretodo impera el sentimiento de abandono y hasta traición de parte de nuestras Instituciones y sus altos mandos de las últimas décadas que no han sabido defender a sus camaradas y sobre todo a los prisioneros políticos de ahora y los centenares que vendrán, todos víctimas de estos Jueces y Ministros prevaricadores.
Han fallecido 20 de nosotros en estas condiciones de abandono, en su mayoría jóvenes oficiales subalternos y/o personal de baja graduación en la época de los hechos, pero eso no ha logrado sensibilizar a casi nadie, salvo a nuestras familias y amigos y, por supuesto, a nosotros mismos que vivimos como ellos, muchos gravemente enfermos que vemos morir día a día delante de nuestros ojos.
Estos son algunos aspectos de nuestra vida al interior de este recinto, resistiéndonos a considerarlo Cárcel, sino más bien imaginamos que estamos en un cuartel, donde nuestras formaciones Institucionales y anécdotas alegres y jocosas, contadas una y otra vez, nos amenizan una estadía obligada y siempre trágica.
En el próximo capítulo seguiré narrando aspectos de la vida en Punta Peuco, describiendo situaciones, experiencias e historias personales para que, ojalá así sea, palpen, sientan y conozcan lo que nosotros, los prisioneros políticos de la venganza y el odio sentimos.
Por TORIBIO