EN EL MOMENTO DE LA VICTORIA. UN DEBER DE JUSTICIA
EN EL MOMENTO DE LA VICTORIA. UN DEBER DE JUSTICIA
Así como en la primera vuelta la sorpresa vino dada por la baja votación de Sebastián Piñera, en la segunda, ella vino de la mano de la gran votación que él obtuvo. En esta segunda vuelta, es claro que la candidatura Piñera logró convocar a un sector importante de quienes no habían votado en primera vuelta, tanto como es claro que hubo un sector de los que habiendo votado por la candidata del Frente Amplio, no se presentaron ahora ante las urnas.
Pero, también es cierto que José Antonio Kast logró disciplinar su votación y traspasársela sin mengua a Piñera. Y dentro de ella, como grupo muy destacado y numeroso, a la denominada “familia militar” formada por los contingentes retirados del servicio en nuestras FF.AA. y de Orden incluyendo sus propias familias. Ese sector era muy reticente a apoyar a Piñera recordando cómo éste, en su gobierno anterior, faltó a su palabra de mejorar la administración de justicia para los ex-uniformados perseguidos por haber servido durante el Gobierno Militar. Y ello, mucho más allá de los eventuales delitos que entonces hubieran podido cometer. Con razón se les denomina presos políticos militares (PPM)
Esta es una deuda pendiente que Piñera tiene con ese sector; pero, también la tiene todo el país. Hay una ingratitud no pequeña hacia nuestros contingentes armados que debieron emplearse para impedir la catástrofe que amenazaba al país, causada entonces por los sectores civiles que se dedicaban a jugar a la política.
Hoy, esta situación no da para más. Hay de por medio un deber de justicia para estas personas injustamente procesadas o condenadas; pero así mismo de reconocimiento a lo que nuestras FF.AA. y de Orden hicieron entonces, que fue no solo liberar al país de la amenaza marxista, sino así mismo de haber puesto los cimientos de lo que ha sido su posterior desarrollo y éxito.
El paz es la obra de la justicia, reza el precepto bíblico. Aquí hay un primer paso en el camino para traer esa paz a Chile.
Gonzalo Ibáñez Santamaría.