DERECHOS HUMANOS
DERECHOS HUMANOS
EL DURO RELATO DE LOS SUFRIMIENTOS DE UN VALIENTE Y SU FALLECIMIENTO

ALFONSO PODLECH MICHAUD
Nuestro muy estimado amigo falleció el día quince de mayo del dos mil veintiséis , a la edad de 90 años.
Se encontraba en Colina Uno cumpliendo una condena fijada por un tal ministro Álvaro Mesa Latorre.
Podlech Michaud falleció en el Hospital San José , sobre una camilla en un box de urgencias, sin un médico , sin su familia .
Su certificado de defunción indica fallas orgánicas múltiples , shock séptico el mismo cuadro que lo tuvo internado en la Clínica Dávila hace unos días.
Dicha institución firmó su salida con fecha siete de mayo pasado.
Dónde se expone que el paciente no puede ponerse de pie , que muestra una herida profunda y se le deben suministrar más de una docena de fármacos administrados bajo un estricto control para poder mantenerlo con vida .
En este estado deplorable lo subieron a un vehículo y lo enviaron de vuelta a la cárcel. Desconociendo con ello la gravedad de su estado de salud.
Y a sabiendas que en la cárcel donde lo enviaban fallecería.
Sin su familia, sin despedirse de sus hijos y sin
respeto alguno por los tan manoseados DDHH.
El Juzgado de Garantía de Colina ordenó con fecha 18 de mayo remitir los antecedentes al Ministerio Público para que se investigue si en todas estas últimas inadecuadas diligencias hubo delito.
El último prestador de salud que recibió al moribundo ex fiscal contrae un deber que no admite negligencias, excusas , no podian dejarlo a su suerte, eran sus obligaciones estabilizarlo.
Pero todo lo que le aconteció a nuestro estimado amigo es una venganza contra todos los uniformados que nos salvaron del comunismo perverso.
La profesional de la salud Yanine Cedeño quien conociendo su estado le dio el Alta , solo mostró sus faltas a su juramento , dejando en claro su descriterio .
Todos estos personajillos como tienen el alma negra pagarán sus culpas .
Alfonso amigo tu uniforme no se manchó de culpas solo de HONORES.
El tiempo y la historia se encargarán de limpiar tu nombre y hacer justicia .
Enfrentaste la adversidad y la arbitrariedad con la misma valentía que serviste a tu BANDERA.
Descansa de Paz.
Para que se sepa la verdad hagan circular este WS .
Darwin Astudillo . <Se editó este mensaje.>
“Sentencias injustas”

Señor Director:
Tristes los hechos relatados por el almirante (r) Vergara Villalobos el jueves 21 de mayo sobre sentencias injustas que afectan a personas cuya presencia estaba debidamente acreditada a 700 km de distancia del lugar de los hechos.
Ciertamente —con notables pero contadas excepciones— el Poder Judicial fue incapaz de mantener su independencia. Durante el Gobierno Militar desestimó el clamor por justicia de tantas víctimas de horribles apremios para después, a la luz de los hechos, cambiar y ensañarse con quienes a esas alturas ya eran ancianos desvalidos, sin haber entregado a ninguno de los dos bandos una justicia verdaderamente imparcial. El Ejército tuvo la grandeza del “Nunca Más”, el Poder Judicial ha sido incapaz de una reflexión crítica y profunda.
Creo que cuando un país sufre un quiebre en la convivencia, si en vez de enfrentarse a la verdad y curar de raíz sus heridas se deja caer en esa odiosa secuencia de venganzas por los males sufridos, que solo va generando más y nuevas venganzas, cae en una paulatina degradación de las instituciones que lleva a la decadencia, falta de gobernabilidad, violencia y pérdida de calidad de vida de los ciudadanos.
Lo único capaz de quebrar esa destructiva espiral es el perdón, y si a título personal eso fuese imposible, está la reconciliación, esa que no exige perdón ni olvido, sino guardar los dolores profundo en el corazón y comprometerse a transitar por un camino de paz que acabe con el odio y la venganza, que son la triste herencia que les estamos dejando a nuestros hijos y nietos.
María Alicia Ruiz-Tagle Orrego
*Una Luz de Esperanza*

Cristián Labbé Galilea
Vivimos tiempos donde hay quienes prefieren callar, para no incomodar, mientras otros expresan sus convicciones, aun sabiendo el costo que pueden pagar, porque saben que la dignidad de un hombre se mide, entre otras cosas, por su capacidad para decir, sin odio ni miedo, aquello en lo que verdaderamente cree. Esa fue la sensación que generaron las declaraciones del Ministro de Defensa en relación con los ancianos prisioneros militares.
El Ministro señaló: “son viejos; la gran mayoría de los que están ahí…. están cayéndose a pedazos, con Alzheimer, con demencia senil”. Agregó también: “¿Qué reparación hay? Eso ya no es justicia, no es el cumplimiento del objetivo del derecho penal. ¡Eso qué es venganza”! (sic).
Lo señalado por el Ministro, lo hemos planteado hace tiempo: ¿qué sentido tiene el castigo cuando el hombre ha perdido su autonomía, su conciencia, o incluso la comprensión de sí mismo? Un anciano consumido por una enfermedad terminal, postrado, desconectado de la realidad o atrapado en la oscuridad de una demencia irreversible, deja de ser un peligro para la sociedad… Ni siquiera tiene conciencia del castigo que se le impone.
Dijo una verdad del porte de una Catedral, que requiere urgente sino inmediata solución; sin embargo, ninguna otra autoridad ha sido… así de clara.
El Derecho Humanitario y los principios del derecho moderno fueron concebidos precisamente para impedir que la justicia se transforme en venganza. Para esta modesta pluma, cuando el sufrimiento deja de tener finalidad jurídica y se convierte únicamente en prolongación del dolor, la línea entre justicia y crueldad comienza peligrosamente a desdibujarse.
La tradición jurídica ha reconocido que la dignidad humana no desaparece con la culpa ni con la condena. El preso anciano, enfermo terminal o privado de conciencia sigue siendo un ser humano.
¿Puede mi sensato lector imaginar por un segundo a un hombre terminando sus días encerrado mientras su memoria se extingue, su cuerpo se deteriora y el tiempo lo reduce a una existencia puramente biológica? Vale preguntarse: ¿Se está administrando justicia o, simplemente, prolongando una pena que ya perdió todo sentido humano?
Por lo mismo, resulta inexplicable que el subsecretario de DD.HH haya informado que su unidad se opone a que dichos prisioneros accedan a beneficios intrapenitenciarios, confirmando que el Programa de DDHH sigue completamente operativo; y, sobre las acusaciones de supuestos “indultos pasivos”, ha confirmado que mantendrá un rol activo para oponerse a la liberación de condenados por DD.HH.
Por último, frente a prisioneros ancianos, enfermos terminales o sumidos en una demencia irreversible, surge una interrogante moral: ¿dónde está la Iglesia y sus máximas autoridades?, si es sabido que, para la tradición cristiana, la defensa de la dignidad humana no depende de la condición moral, política o judicial de una persona; la caridad cristiana nace precisamente del deber de mirar al ser humano incluso allí donde la sociedad sólo ve culpa, derrota o condena.
Finalmente, esta pluma concluye, que las declaraciones del Ministro de defensa, ha prendido … “Una luz de Esperanza”.
Salve.

El hecho cierto de que el subsecretario de Derechos Humanos —concepto muy discutible en estos tiempos— haya negado la posibilidad de que un chileno en condiciones de extrema fragilidad, tanto mental como física, pudiera morir rodeado de su familia (conforme al más elemental acto en el que nos distinguimos como seres humanos) resulta una inhumanidad.
La dignidad humana, concepto de raíz cristiana, supone que es precisamente en los momentos de fragilidad donde debe ser reconocida y respetada; de otro modo, ¿cómo podemos justificar la existencia de una sociedad verdaderamente humana?
Incluso los hombres del Paleolítico lo tenían claro: a los desvalidos y aparentemente inútiles para la caza, por ejemplo, los trasladaban de un lugar a otro, como ha evidenciado la arqueología.
Más aún, esos mismos pueblos, en un descubrimiento notable, realizaban actos de piedad religiosa antes de que se configuraran las ciudades.
Esto evidencia la condición religiosa del ser humano, y es allí donde descansa y se fundamenta la dignidad regalada que todo hombre debe reconocer y respetar.
Por consiguiente, este es un asunto, digamos, prelegal, cuestión que un texto maravilloso como Antígona puso de manifiesto: hay leyes no escritas por los hombres que, al respetarlas, revelan nuestra humanidad.
Buenos días.
Juan Carlos Aguilera.
Post
JanoMatus Republicano @janomatusmc
AVÍSENLE QUE EN CHILE SE ACUSA Y SENTENCIA, A LOS UNIFORMADOS, DESPUÉS DE MÁS DE 50 AÑOS Y CON UNA LEY DEROGADA PARA EL RESTO DE LOS CHILENOS. ESO NO ES JUSTICIA, ES VENGANZA.

Sr. Director
“Que sentido tiene perseguir a alguien por algo ocurrido hace 30 años”, fueron palabras de la Presidente de México refiriéndose a eventuales acciones de EEUU en contra de Raúl Castro, tal sentir tuvo eco en la zurderia internacional, la misma que aplaude a la de Chile por perseguir a los miembros de sus FFAA por hechos acaecidos hace 50 años, época en la cual sus edades fluctuaban entre los 18 y 25 años, sin mando ni responsabilidad objetiva, solo por el hecho de haber vestido el uniforme de sus Instituciones de la Defensa.
El doble discurso y la hipocresía que se manifiesta, refleja no la búsqueda de justicia, si la venganza, que además les reditúa con suculentas indemnizaciones.
Luciano Cruz Muñoz
Abogado
Publicación de Gonzalo Ibáñez Santamaría
