DERECHOS HUMANOS
DERECHOS HUMANOS
Kast destaca que se deben respetar los Derechos Humanos de los reos: “La justicia no es venganza”

Periodista de Prensa en BioBioChile
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Agencia UNO
En el marco de la firma del acuerdo entre los ministerios de Justicia, Seguridad y Obras Públicas para acelerar la construcción de cárceles, el presidente José Antonio Kast destacó la importancia de garantizar un trato digno y respetar los Derechos Humanos de las y los reos.
“Lo que debemos garantizarles a todos es un trato digno, respetando aquellos derechos humanos que ellos no respetaron. La justicia no es una venganza, es que cada uno cumpla con lo que corresponda de acuerdo a la ley”, aseguró el mandatario.
Lo anterior, considerando que la postura del gobierno es que “se debe ordenar la casa” con la sociedad civil, en las fronteras y también al interior de las unidades penales.
“También le dije a un interno, que era extranjero; él decía: ‘Nosotros queremos esto y los otros’. Sí, pero primero tenemos que identificarlos. Aún tenemos dificultades, aunque uno no lo crea, de que no tenemos las herramientas necesarias para tener certeza total de que la persona que está privada de libertad sea quien dice ser”, contó Kast.
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Para eso, aseguró que se debe avanzar en materia de relaciones internacionales. “Nosotros tenemos que tener con todos los países una línea directa, aquella que ha cultivado la Policía de Investigaciones, Carabineros de Chile, para poder tener claridad de quiénes son las personas que ingresan a Chile. Por eso, el control fronterizo es la primera etapa para la última etapa, que es cuando alguien es privado de libertad”, sostuvo.
Acuerdo para acelerar la construcción de cárceles
Hasta la Cárcel de Colina 1 llegó el Presidente de la República para encabezar la firma del Acuerdo Marco de Cooperación para acelerar el Plan Maestro de Infraestructura Penitenciaria, entre los ministerios de Justicia y DD.HH., Seguridad Pública y Obras Públicas.
El objetivo del convenio es acelerar la construcción de nuevos establecimientos penitenciarios, la ampliación de infraestructura existente, la relicitación de diversos recintos y el desarrollo del Plan Maestro de Infraestructura Penitenciaria mediante concesiones.
Y NO ES METÁFORA !!
EL VALOR DE LA PALABRA BORRADA
Ing. Jorge Sepulveda Haugen
Patagonia Aysén
Escribo invocando las propias palabras de Jose Antonio Kast, no las mías. En agosto de 2017, proclamado ante asociaciones de las Fuerzas Armadas y familiares de quienes hoy envejecen en prisión, usted dijo, textual: que se comprometía, si llegaba a ser Presidente, a “indultar a todos aquellos que injusta o inhumanamente están presos”. No lo dijo un adversario para difamarlo: lo dijo usted, ante quienes confiaron su voto en esa promesa.
Usted es hoy Presidente. La condición que ponía a su compromiso —”si soy Presidente”— se cumplió. Y la pregunta que el país tiene derecho a hacerle es simple y grave: ¿era aquello una convicción, o fue la frase justa ante el auditorio justo para cosechar los votos de una familia doctrinal a la que después se deja esperando?
Recuerdo también lo que dijo como candidato, con sensatez humanitaria: que no tenía sentido que un hombre de más de ochenta y cinco años, sin conciencia de sí, permaneciera tras las rejas, y que usted creía que no. Era razonable entonces. Lo sigue siendo hoy. Lo único que ha cambiado es que antes no tenía la facultad y ahora sí la tiene. La Constitución pone el indulto particular en sus manos. Ya no hay impedimento jurídico: hay solo una decisión que tomar o eludir.
Sé lo que ha respondido: que nunca prometió un indulto “absoluto”, que su conciencia está tranquila, que actuará “caso a caso”. Acepto el matiz. Nadie serio le pide indultar en bloque ni borrar responsabilidades probadas. Pero “caso a caso” no puede ser el nombre elegante de “ningún caso”. Si el método es el análisis individual, entonces analice: ordene los informes médicos, psicológicos y de Gendarmería que usted mismo dijo que exigiría, e indulte a quienes esos informes muestren ancianos, enfermos, sin facultades, sin peligro para nadie. Eso no es promesa absoluta: es exactamente la promesa relativa y prudente que usted dice haber hecho. Cúmplala en su justa medida, pero cúmplala.
Porque la coherencia es el capital más frágil de un gobernante. Usted predica mano firme contra el delito de hoy. No puede, sin pagar un precio moral, mostrar mano distante ante el anciano que ya no amenaza a nadie. No le pido dureza ni blandura: le pido la misma vara. La justicia que no es igual para el simpático y para el resistido no es justicia: es cálculo.
No le pido que niegue el dolor de las víctimas ni que cierre con olvido un capítulo que merece memoria. Le pido que ejerza, con rostro humano y criterio individual, la facultad que la Constitución le entregó y que usted prometió usar. Le pido que distinga al culpable cuya responsabilidad se probó —que cumpla— de aquel cuya participación nunca se acreditó conforme a derecho, y del anciano enfermo cuya permanencia en prisión ya no sirve a la justicia sino solo a la inercia.
La historia no juzgará a usted por los discursos de campaña, sino por lo que hizo con el poder cuando lo tuvo. Tiene la facultad. Tiene la palabra empeñada. Le falta solo el acto. Que no se diga que una promesa hecha ante hombres de uniforme y sus familias fue solo una llave para abrir una urna, y no un compromiso para honrar desde La Moneda.
Está en sus manos, Presidente. Literalmente.
*Justicia sin apellido*
Señor director
Veo que hechos ocurridos hace más de medio siglo, con opiniones muy diversas, que podrían haber sido discutidas y resueltas en su momento pero han cobrado valor ahora. Quienes están presos o próximo ha serlos son militares de la década de los 70’ eran muy jóvenes, todos subalternos (conscriptos, cabos, subtenientes o tenientes) la mayoría presos o condenados a altas penas; en contraposición con los marxistas/socialistas, terroristas todos acogidos a ley de amnistía, indultos o escapados de la cárcel, incluso en helicóptero, nadie de ellos paga por sus crímenes.
Pero el tema de fondo es que se culpa a los subalternos militares que cumplieron órdenes convencidos de salvar a Chile del marxismo.
Hoy a esos presos militares nadie los apoya, mueren todos los días por su avanzada edad, privados de libertad en recintos penitenciarios que no tienen las condiciones mínimas para acoger a adultos mayores, mientras sus instituciones castrenses y autoridades políticas descansan pues tienen de “chivos expiatorios”, a militares y policías. Los políticos no se quieren meter en un tema que resta votos, los militares dicen que este tema lo debieron solucionar sus antecesores. O sea tierra de nadie. Lo señalado lo encuentro el colmo, estamos ante una tremenda injusticia que será dada a conocer por la historia.
Atte.,
Gabriel Fuentes C.