DERECHOS HUMANOS
DERECHOS HUMANOS
Carta abierta al Cardenal Fernando Chomali

Por Carla Fernández Montero.
Señor Director: Leí las declaraciones del Cardenal Arzobispo sobre los indultos. Concedió que un enfermo terminal debiera morir en su casa y, antes de terminar la respuesta, ya le había puesto aduana a esa idea…
19 septiembre, 2026
Señor Director:
Leí las declaraciones del Cardenal Arzobispo sobre los indultos. Concedió que un enfermo terminal debiera morir en su casa y, antes de terminar la respuesta, ya le había puesto aduana a esa idea con un “tiene que haber arrepentimiento”. Para sostener semejante peaje no recurrió a Mateo ni a Lucas. Citó a un exministro de Justicia, y con eso quedó claro de qué lado del mesón estaba hablando.
La ley N° 18.050 regula el indulto particular y no contempla la contrición en ninguno de sus artículos, porque un Estado laico, como lo describió en enero, juzga lo que la gente hace y deja las conciencias en paz. Tampoco ignora lo que vale un arrepentimiento obtenido de alguien que necesita dejar la celda para estar con los suyos. Un confesor con su experiencia lo distingue del verdadero a la primera. Exigirlo igual equivale a montar una función para una platea que ya decidió no aplaudir, y prestarle a ese espectáculo la autoridad de su cargo.
Después nombró el alzhéimer entre las enfermedades que justifican volver al hogar. Defiendo a hombres de esa edad, y quien ha visto de cerca ese mal sabe que el paciente llega a no saber dónde está. Explique qué examen de conciencia se le toma a una memoria así. Puesta la condición en sus términos, los primeros excluidos son precisamente los que dice querer en sus casas, de modo que o no pensó lo que decía o lo pensó demasiado bien.
Ni siquiera mantuvo lo dicho. Empezó en tono de mandato y pocas líneas más abajo iba en el tercer ojalá. Mis representados no disponen de tiempo para que Su Eminencia ordene sus ideas en público. Mientras tanto, quienes los quieren en un penal hasta el final ya cuentan con un cardenal a quien citar.
El Papa Francisco, de quien recibió la púrpura, propuso a los gobiernos en la bula del Jubileo amnistías y condonaciones de pena, sin anexar formulario alguno. Y en mayo de 2018 los obispos chilenos presentaron en bloque su renuncia a Roma, reconociendo graves errores y omisiones frente a los abusos. Su firma estaba entre ellas. A esa jerarquía el perdón le tomó décadas y una citación del Vaticano. Cuesta aceptar que ahora lo cobre por adelantado, y a nonagenarios.
Dijo también que nadie debiera morir sin su familia al lado. Comparto esa frase completa, sin el descuento que le aplicó después. El día en que recibió la birreta le explicaron que ese color compromete a quien lo viste a actuar con fortaleza, hasta derramar la sangre si hiciera falta, por la paz del pueblo que le confían. Aquí nadie le pide sangre. Bastaba con no acomodar el Evangelio al gusto de la galería, y ni eso resistió. Convendría que Su Eminencia recordara para qué le dieron ese rojo antes de volver a opinar sobre la conciencia ajena.
Carla Fernández Montero – Abogada
3 Comments
- Adolfo Paúl Latorredice:
El ministro de Justicia y Derechos Humanos, Fernando Rabat, informó que el Gobierno ha recibido más de 100 solicitudes de indulto, la mayoría vinculadas a hechos ocurridos en 1973.
Todos, absolutamente todos los militares y carabineros que están cumpliendo condenas por tales hechos deben ser indultados porque son inocentes, están libres de culpa o exentos de responsabilidad penal.
Ellos fueron condenados como resultado de sentencias dictadas contra leyes expresas y vigentes; en procesos en los que les fue vulnerado el derecho humano a un debido proceso penal y también —a contar de la entrada en vigor del nuevo sistema procesal penal en todas las regiones del país, el 16 de junio de 2005— a la garantía constitucional de igualdad ante la ley.
En todos los casos les ha sido aplicado el antiguo sistema de procedimiento penal inquisitivo, que le veda a los imputados el derecho a una adecuada defensa, a un juicio justo y a ser juzgados por un tribunal imparcial.
Atentamente le saluda.
ADOLFO PAÚL LATORRE
Abogado
Autor del libro «PREVARICATO. La obra maestra de la injusticia es parecer justo sin serlo» en el que se explican detalladamente las razones que fundamentan el comentario precedente.
- Carlos Souper Quinterosdice:
No puedo estar más de acuerdo con lo por ud expresado abogada, desde inicio a fin. Como es humano y no Dios ni por lejos, tiene como todo humano luces y sombras y en este tema en particular son mucho más sus sombras, taras e inconsecuencias. También muchas trancas y poco conocimiento en economía. Ergo, debiera dedicarse a hablar de la Cristo, del Evangelio y a cuidar a sus pastores.
- Maria Teresadice:
Tuve la oportunidad de estar presente ,cuando el Cardenal Chomalí visitó Colina1.
Su discurso en esa oportunidad fué totalmente lo contrario a sus palabras del día de ayer en el Tedeum.
Es lamentable reconocer que las buenas intenciones o promesas a veteranos del 73 ,nobles soldados que le dieron a Chile libertad en momentos difíciles de la patria ,se olviden con tanta facilidad .
PPHOY COMENTA
CUANDO LA MISERICORDIA VIENE CON CONDICIONES
La abogada Carla Fernández Montero dirige una durísima carta abierta al Cardenal Fernando Chomali a propósito de sus declaraciones sobre los indultos.
El punto central merece atención.
El Cardenal Chomali sostuvo que un enfermo terminal debiera poder morir en su casa, pero agregó una condición: tiene que haber arrepentimiento.
Fernández Montero cuestiona precisamente aquello y recuerda que la Ley 18.050, que regula el indulto particular, no establece el arrepentimiento como requisito.
Pero la carta plantea una contradicción todavía más difícil.
El Cardenal Chomali mencionó el alzhéimer entre las enfermedades que justificarían que una persona pudiera regresar a su hogar.
Entonces la autora plantea, en esencia, una pregunta difícil de soslayar:
¿Cómo exigir arrepentimiento o un examen de conciencia a quien puede haber perdido incluso la capacidad de comprender dónde está?
La carta avanza después hacia un terreno todavía más incómodo para la propia Iglesia. Recuerda el llamado del Papa Francisco durante el Jubileo a considerar medidas de clemencia para personas privadas de libertad y contrapone aquello con la condición planteada por el Cardenal Chomali.
Hay ancianos para quienes el tiempo dejó de ser una abstracción.
Hay enfermedad, deterioro cognitivo, dependencia y familias que esperan.
Y frente a esa realidad, esta carta obliga a hacerse una pregunta que trasciende incluso el debate jurídico:
¿Puede condicionarse la posibilidad de terminar la vida junto a la familia a una declaración de arrepentimiento?
Carla Fernández Montero responde con extraordinaria dureza y emplaza directamente al Cardenal Chomali desde aquello que representa su propia investidura.
Los invitamos a leer completa esta carta publicada en El Líbero.
Vale la pena leerla hasta la última línea.
https://ellibero.cl/carta/carta-abierta-al-cardenal-fernando-chomali/
PPHOY
*Sin perdón ni olvido*

Es una máxima lo más lejana a una actitud Cristiana.
¿Qué duda cabe que los poderes del estado están coludidos con dicha sentencia? Han mirado para el lado sistemáticamente, a pesar que han tenido como bandera de lucha política, los derechos humanos.
¿Qué duda cabe que el Cardenal Chomali, cuando señala: ojalá exista arrepentimiento y que aparezcan los cuerpos?, adhiere y se alinea con quienes enarbolan el sin perdón y olvido. Muy alejado del Evangelio de Cristo.
Han pasado 53 años, los que deben pedir perdón y ocultaron la verdad ya están muertos, salvo unos pocos que aún tienen conciencia del mundo en que viven.
Todos conocemos oficiales, suboficiales y soldados conscriptos (en esos años menores de edad), que ante la exigencia por parte de Gendarmería y Ministerio de Justicia, de reconocer delitos y formalizar arrepentimiento, se negaron y cumplieron los 30, 20, 15 o menos años, pues en sus conciencias estaban en la convicción de que las pruebas de inocencia no habían sido consideradas y que la condena obedeció a cargos sin pruebas, una ficción jurídica. Han sido muy hombres y de una fortaleza digna de admiración.
Una lástima que en estos tiempos de celebraciones patrias, el cardenal Chomali, no haya instalado – al igual que el grano de mostaza del Evangelio – el desafío ético e indispensable de los indultos. En Punta de Peuco, Colina y otros penales de Chile, la mayoría de los que cumplen condena, son inocentes de plano, algunos tienen responsabilidades, pero tienen las penas cumplidas y no se les ha otorgado los beneficios penitenciarios establecidos por ley. Y los poderes del estado continúan mirando para el lado. ¿Que se espera?
Duele el alma, las declaraciones del cardenal Chomali, el amor al protagonismo y el agrado de quedar bien con Dios y el diablo, es superior al imperativo del Evangelio.
Mario Emilio Larenas Carmona
General retirado del Ejército de Chile.
*Comparto un Comentario de lo anterior. Recibido desde otro remitente.*
Una muy buena reflexión e interpelación a una Iglesia aún sentada en el sitial de la autoridad de conciencias, muchas veces silente ante crisis sociales, ecómicas, políticas y sanitarias, que puedan afectar a la sociedad entera. Pero es cierto, a todo nivel, entre amigos, padres e hijos, hermanos, personas que actuan en negocios y/o públicamente que tienen una responsabilidad civica y social, me parece que es necesario que el arrepentimiento (que libera conciencias) anteceda al perdón. No así exigirlo a personas (culpables o no) privadas de conciencia.
En todo caso, el perdón como la gracia recibida, es por iniciativa de Dios que ilumina, da fuerza y humildad para solicitar el perdón, tomando el riesgo de que no sea aceptado.
Aun así, hay personas que bloquean el verdadero perdón diciendo: “te perdono, pero no hay olvido”
¿QUIÉN SE CREE USTED, CARDENAL?

ing. Jorge Sepúlveda Haugen
Señor Cardenal Chomali:
Usted dijo que un enfermo terminal debería morir en su casa, y acto seguido le puso precio a esa idea: “tiene que haber arrepentimiento”. Esa es la frase que quiero discutirle.
Primero, el Evangelio que usted predica. Cristo, clavado en la cruz, dijo “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”, y ninguno de ellos le había pedido perdón. A la mujer que iban a apedrear no le tomó examen antes de salvarla. El padre del hijo pródigo salió corriendo a abrazarlo antes de que el muchacho dijera una palabra. Y cuando Jesús enumera las obras por las que seremos juzgados, dice “estuve en la cárcel y vinieron a verme”, sin agregar siempre que el preso se haya arrepentido”. El perdón cristiano no se cobra por adelantado. Usted lo sabe mejor que yo.
Los enfermos. Usted mismo nombró el alzhéimer. Explíqueme cómo se arrepiente un hombre que ya no sabe dónde está ni cómo se llama su hija. Explíqueme qué le pide a un moribundo que no puede hablar. Con su condición, los primeros que quedan fuera son justamente los que usted dice querer en sus casas. Si busca la verdad sobre los desaparecidos, y ese dolor merece todo el respeto, pídasela a quien la tenga y pueda darla. No se la cobre a una memoria que ya se apagó.
Muchos de esos hombres fueron condenados con el procedimiento antiguo, en el que un mismo juez investigaba, acusaba y dictaba sentencia. Chile eliminó ese sistema en 2005 porque no garantizaba un juicio justo, y lo eliminó para todos menos para ellos. Usted les pide contrición sin haber preguntado nunca cómo los juzgaron.
Entre ellos hay hombres convencidos de que cumplieron su deber y las órdenes que recibieron. Usted puede no compartir esa convicción. Pero al exigirles arrepentimiento para salir les está pidiendo que mientan, que cambien su honor por su libertad. El que se niega a hacer ese canje tiene más dignidad que quien se lo propone. Un arrepentimiento dicho para abrir una reja no vale nada, y un confesor con su experiencia lo distingue a la primera. Entonces, ¿para qué lo pide? Lo pide para la platea.
Con qué autoridad habla? En mayo de 2018 todos los obispos de Chile pusieron su renuncia ante el Papa por los abusos contra niños y por haberlos encubierto. Su firma estaba ahí. A su jerarquía el perdón le tomó décadas, y solo lo pidió cuando Roma la citó. Son siglos los que pesan sobre esa institución: pueblos enteros pasados a cuchillo en nombre de la fe, hogueras, silencio frente al nazismo y clérigos que ayudaron a escapar a sus criminales. ¿Cuándo llegó ese arrepentimiento? Llegó tarde, a medias, y sin que nadie pasara un día en una celda. Y ahora usted se lo cobra al contado a un anciano de noventa años.
Usted empezó con un “tiene que haber” y terminó en tres “ojalá”. Quiso quedar bien con Dios y con el diablo. Su propio libro tiene una frase para eso: “porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”.
Hay una Iglesia que no se ve, la del que visita al preso sin preguntarle nada. Y hay otra, la que administra conciencias y reparte perdones según cómo sople el viento. Usted eligió hablar desde la segunda.
Nadie le pidió que absolviera a nadie, Cardenal. Bastaba con que dijera lo que dijo su Maestro y después guardara silencio.
La misericordia que pone condiciones deja de ser misericordia y se convierte en un trámite.
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Enrique Slater en X: “El rol de la Iglesia Católica, en el tema de los derechos humanos, debiera orientarse a la reconciliación y no a un “populismo”, que no ayuda a terminar con el odio y la venganza, que Chile requiere. Carta abierta al Cardenal Fernando Chomali https://t.co/jE3nteqpeZ”
Carta abierta al Cardenal Fernando Chomali – El Líbero