Feliz de celebrar un nuevo 11 de septiembre



Feliz de celebrar un nuevo 11 de septiembre

Escribe Fernando Martínez Collins. Periodista
Al comienzo del 11 de septiembre de 1973, a eso de las tres de la madrugada abandonaba Radio Agricultura, ubicada entonces en calle Teatinos 449, en el corazón de Santiago. Acababa de finalizar un programa de conversación que se iniciaba a las 0,30 horas, creado y

dispuesto por el presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura y presidente del directorio de la Radio, Alfonso Márquez de la Plata, para salir al paso de CB-114 “Radio Corporación’’ perteneciente al Partido Socialista, que con equipos nuevos transmitía a toda su potencia, hasta las 3, llevando su mensaje marxista virtualmente a todo el país.
Teatinos 449, el edificio que ocupaba Radio Agricultura en 1973
Agricultura le salió al paso con extraordinario éxito. Nuestro mensaje llegaba a todo Chile, no solo por las otras emisoras de Agricultura, sino también por muchas otras radios privadas, democráticas, que se unían con nosotros en esos 150 minutos. De todas ellas aún recuerdo, por su gran cooperación, a Radio Lautaro, de Talca, otra de muchas que luchaba por impedir que el comunismo se apropiara de Chile. Estábamos en las últimas, antes de ser engullidos.
Don Alfonso, un soldado de la libertad y el patriotismo, siendo un periodista joven, de 28 años, me entregó la radio en ese horario para

defender nuestros principios, ser “la voz de la libertad’’, “la voz de los gremios’’.
Salí de la radio, situada a tres cuadras de La Moneda, abordé mi auto estacionado en calle Teatinos y me dirigí a mi hogar. Ni tuve el menor contratiempo, las calles estaban desiertas y en completa calma. Solo divisé una pareja de Carabineros. Ellos, mientras los demás dormían, trabajaban, pese al frío reinante.
Vista aérea de Santiago en 1973
Esperaba, como la inmensa mayoría de los chilenos de entonces, que nuestras Fuerzas Armadas y de Carabineros se pronunciaran y extirparan al maldito gobierno marxista que nos arrebataba hasta el papel de diario para disponer de una prensa libre.
“La Papelera, NO’’, gritábamos entonces, mientras dedicábamos horas a buscar y encontrar algo qué comer. Jamás en esa madrugada, a menos de cinco horas de las 8 de la mañana, imaginé siquiera que los militares, marinos, aviadores y carabineros de mi Patria ya estaban listos para iniciar la histórica misión de salvar a Chile.

A 46 años de ese once, siento la misma fe, el mismo agradecimiento por nuestros hombres de armas.
Fui uno de los miles, millones de chilenos, que les pedíamos se pronunciaran. Hoy haría lo mismo. Siento orgullo de estar junto a ellos, hoy en desgracia por haber salvado a Chile.
Orgullo de visitarles y compartir con ellos cada mes en mis idas a Punta Peuco. Orgulloso de no ser como tantos compatriotas civiles mal agradecidos que en estos años, han olvidado cómo estaban con Allende, y se han dado vuelta la chaqueta.
Recuerdo que en esos días de septiembre de 1973, como en meses y años anteriores, me encontraba entonces en los estudios de Radio Agricultura con el joven diputado Hermógenes Pérez de Arce, quien sagrada y puntualmente llegaba a difundir su comentario político.
46 años después, él y yo, en el mismo lado de la vereda, recordamos a los consecuentes y a los traidores.