Gobierno y Política



Gobierno y Política

Senadora Campillai contrató a su yerno como chofer pese a tener una causa por amenazas y una condena previa.

 

 

El joven enfrentará un juicio oral en agosto.

14 de Julio de 2026 | 08:38 | Redactado por M. Romero, Emol210

 

La senadora Fabiola Campillai. La Segunda/ Archivo. La senadora Fabiola Campillai (IND), contrató como chofer personal a su yerno, Gerard Cortés Guerrero, quien enfrenta una investigación vigente por amenazas y cuenta con otros antecedentes penales.

Así lo reveló un reportaje emitido ayer por Canal 13, el cual señaló además que Cortés fue incorporado como personal de apoyo de la parlamentaria, mediante un contrato a honorarios con el Senado. Su remuneración es de $1 millón mensuales.

“De haber sabido (de sus antecedentes) esta contratación nunca se habría efectuada. Esta persona ya no trabaja conmigo, fue un reemplazo al conductor titular que estaba con licencia médica”, expresó la propia Campillai a través de un video.

De acuerdo al reportaje, el 11 de mayo de 2025, Cortés y Paloma Castillo Campillai, hija de la senadora, fueron detenidos en la comuna de San Bernardo, tras una denuncia por presuntas amenazas contra vecinos.

De acuerdo con el relato presentado por la Fiscalía: “(La víctima) se encontraba en su domicilio junto a su familia celebrando el Día de la Madre, momento en que llegan sus hijos quienes habían sido agredidos”. “Es en esas circunstancias que escucha gritos desde el exterior de su casa, saliendo y encontrándose con Paloma Castillo Campillai la que la amenaza señalando ‘vai a tener que virarte de aquí’ y Gerard Cortés Guerrero quien la amenaza de muerte, y ambos le gritaban que los iban a reventar, que los iban a quebrar, y que ellos son choros más grandes”, se señala.

De acuerdo uno de los denunciantes, la discusión habría escalado. “Escuché que se acercaba un vehículo a gran velocidad por nuestras espaldas. Al voltear, me percaté que era Gerard conduciendo un vehículo marca Kia, modelo Río 4, color gris, no recuerdo placa patente, y de copiloto iba su pareja, la Paloma. En el lugar, desciende del vehículo Gerard con una pistola en sus manos, indicándonos: “Erai, vay a cooperar, te voy a matar”.

La persona respondió: “Qué, ¿me vas a pegar un balazo?” “Sí, es lo que te merecí”, habría señalado el agresor. Luego habría ocurrido una agresión física. Según la víctimas, “Gerard me pegó un cachazo con la misma pistola en la cabeza, produciéndome una herida de gravedad con alto sangrado. La pistola era de color negro y el mango de color café, aparentemente tenía un láser la misma arma”.

El yerno de Campillai, enfrentará en agosto un juicio oral por el delito de amenazas. La Fiscalía habría solicitado ingresar al domicilio de la senadora para realizar diligencias, pero la familia habría rechazado el ingreso voluntario.

Campillai explicó decisión de no permitir ingreso a su casa Al respecto, la senadora explicó que “minutos antes de que llegaran los detectives a mi casa, yo me encontraba en la Bicrim, donde sufrí un ataque de epilepsia. Una vez estabilizada fui trasladada a mi hogar, donde no tuve contacto hasta el día siguiente”. Y agregó que “es mi abogado, al consultar si la PDI venía con una orden, lo cual no tenían, le dijo a mi hija que evitara el ingreso”.

Además, el reportaje da cuenta de una condena de 2017 por un caso de robo con violencia ocurrido en San Miguel, por el cual Cortés recibió una pena de libertad vigilada. La senadora afirmó al Canal, que no conocía los antecedentes previos que tenía su yerno. Cortés también es sobrino de uno de los principales imputados por la encerrona en San Bernardo que terminó con la muerte del niño de 12 años, Alejandro Águila.

Fuente: Emol.com – https://www.emol.com/noticias/Nacional/2026/07/14/1205578/campillai-contra-yerno-con-antecedentes.html

 

 

 

 

Lo que todos los chilenos deben saber:

¿De dónde viene realmente el dinero del Estado en Chile?

En el debate público chileno se repite con frecuencia una idea que, aunque instalada, es incorrecta: que el “sueldo de Chile” proviene del cobre o de las exportaciones. Esa afirmación, más que una descripción económica, es una simplificación que distorsiona la comprensión real de cómo funciona el financiamiento del Estado.

Para entenderlo correctamente, hay que partir por lo esencial: el Estado chileno se financia principalmente a través de impuestos internos, y dentro de ellos, el más importante es el Impuesto al Valor Agregado (IVA).

El IVA, con una tasa general del 19%, representa aproximadamente entre un 35% y 40% de todos los ingresos fiscales. Esto significa que la mayor parte del dinero que recibe el Estado proviene directamente del consumo diario de las personas: cada compra, cada servicio, cada transacción formal aporta a la recaudación. En términos simples, el financiamiento del Estado descansa, en gran medida, en la actividad económica interna y en el gasto de los ciudadanos.

En segundo lugar, se encuentra el impuesto a la renta, que incluye tanto a personas como a empresas. Este representa cerca de un 20% a 25% de los ingresos fiscales. Aquí es donde se grava la generación de utilidades, salarios y otros ingresos, constituyendo una fuente relevante pero menor en comparación con el IVA.

Luego aparecen los impuestos específicos, como los aplicados a los combustibles, el tabaco y el alcohol, que en conjunto aportan entre un 5% y 10%. A esto se suman las contribuciones de bienes raíces, otros tributos menores y diversos ingresos no tributarios, como concesiones, rentas de activos del Estado y utilidades de empresas públicas.

¿Y el cobre?
El cobre, a través de las utilidades de la empresa estatal y los impuestos a la minería privada, aporta entre un 5% y 15% de los ingresos del Estado, dependiendo del ciclo de precios internacionales. Es un ingreso relevante, pero altamente volátil y, sobre todo, no estructuralmente dominante en el presupuesto fiscal moderno.

Ahora bien, entender de dónde provienen los recursos es solo una parte del análisis. La otra mitad es en qué se gastan.

El gasto público en Chile se concentra principalmente en áreas sociales. Salud, educación, pensiones y protección social representan una porción significativa del presupuesto. A esto se suman seguridad pública, infraestructura, administración del Estado y el servicio de la deuda. En términos generales, el Estado chileno actúa como un redistribuidor: recauda desde la actividad económica y el consumo, y reasigna esos recursos hacia servicios y políticas públicas.

Este modelo tiene implicancias claras. Por un lado, permite una recaudación relativamente estable y predecible. Por otro, genera un debate legítimo sobre la carga que recae sobre el consumo, especialmente en los sectores de menores ingresos. Sin embargo, más allá de esas discusiones, lo fundamental es comprender cómo funciona realmente el sistema.

Porque aquí es donde aparece el problema de fondo: cuando se instala la idea de que el país vive del cobre o de las exportaciones, se genera una percepción equivocada sobre el origen de los recursos públicos. Se pierde de vista que el Estado, en gran medida, se financia con el esfuerzo cotidiano de millones de personas.

La conclusión es directa:
El sueldo de Chile no es el cobre ni las exportaciones. El sueldo de Chile es su propia actividad económica interna, su consumo, su trabajo y su producción.

Por eso, más que repetir consignas o frases hechas, es fundamental elevar el nivel de comprensión económica básica. Entender cómo se recauda, cómo se gasta y cuáles son las verdaderas fuentes de financiamiento del Estado no es un lujo técnico, es una necesidad ciudadana.

Porque cuando la ciudadanía no entiende estos conceptos, queda expuesta a interpretaciones simplistas y, muchas veces, a discursos políticos que distorsionan la realidad.

Y en economía, como en tantas otras áreas, la ignorancia no es neutral: tiene consecuencias.

Juan Ortiz-Rencoret
Director Ejecutivo
PazparaChile Fundación

 

 

 

¿Por qué hay problemas con el trabajo?

Vea y escuche:

 

https://youtube.com/shorts/O0e06EqNfGE?si=WdKQ7MYDgaMvlHhm

 

 

 

Tren de Aragua y la Cámara de Diputados de Chile.

Hoy, en la Cámara de Diputadas y Diputados, se votó un proyecto para declarar al Tren de Aragua como una organización terrorista, una medida destinada a fortalecer las herramientas del Estado para enfrentar a una de las bandas criminales más peligrosas que opera en Chile y en la región.

Resulta incomprensible e indignante que veinte diputados hayan optado por abstenerse. Cuando el país enfrenta el avance del crimen organizado, no hay espacio para las ambigüedades ni medias tintas.

Quienes se abstuvieron tienen la obligación de explicarles a los chilenos por qué decidieron no respaldar una iniciativa orientada a fortalecer la persecución de una organización responsable de asesinatos, secuestros, extorsiones, trata de personas y otros delitos gravísimos.

La ciudadanía espera representantes que actúen con determinación frente al terrorismo y al crimen organizado, no autoridades que, mediante su abstención, transmitan una señal de duda o falta de convicción en un tema tan sensible.

La seguridad de los chilenos exige decisiones claras. Frente al Tren de Aragua, no basta con condenar sus delitos en los discursos: hay que demostrarlo con los votos.

Lo más llamativo es que los diputados que se abstuvieron son de los partidos políticos Frente Amplio y Partido Comunista:

LISTADO DE LOS DIPUTADOS QUE SE ABSTUVIERON:

Marcos Barraza
Partido Comunista (PC)

Boris Barrera
Partido Comunista (PC)

Jaime Bassa
Independiente (FA)

Roberto Celedón
Independiente (FA)

Carlos Cuadrado
Frente Amplio (FA)

Luis Alberto Cuello
Partido Comunista (PC)

Lorena Fries
Frente Amplio (FA)

Gustavo Gatica
Independiente (PC)

Sofía González
Partido Comunista (PC)

Irací Hassler
Partido Comunista (PC)

José Montalva
Democracia Cristiana (DC)

Andrea Parra
Partido por la Democracia (PPD)

Lorena Pizarro
Partido Comunista (PC)

Bernardo Salinas
Frente Amplio (FA)

Marisela Santibáñez
Independiente (PC)

Emilia Schneider
Frente Amplio (FA)

Daniela Serrano
Partido Comunista (PC)

Nelson Venegas
Partido Socialista (PS)

Gonzalo Winter
Frente Amplio (FA)

Fernando Zamorano
Partido Socialista (PS)

Compartido por
*Adolfo Sadrac Godoy Carrasco*

 

 

El otro gobernante

Por Max Silva Abbott

Este título pertenece al estudio “El otro gobernante: 217 casos de financiamiento, condicionalidad e intervención del Banco Mundial en políticas demográficas (1970-2025)”, publicado por En la Mira, que según declara, “es un grupo de investigación independiente que produce evidencia verificable sobre las dinámicas de poder que impactan en las políticas públicas en América Latina y el mundo”.

Como su nombre indica, este valioso documento aborda con notable rigor científico y total claridad, respaldado por 86 fuentes del propio Banco Mundial y auxiliado por multitud de notas a pie de página, gráficos y tablas, cómo desde 1970, esta entidad ha condicionado una multitud de préstamos a países de todo el mundo, a que implementen diversas políticas para incentivar el aborto, la salud reproductiva y el control demográfico, pese al mayoritario rechazo social existente en ellos, aprovechando su vulnerabilidad económica.

Lo anterior ha implicado no sólo el financiamiento directo de políticas estatales conducentes a esos fines, sino también la dotación de fondos para instituciones privadas vinculadas (como la IPPF), y también en campañas de comunicación y de educación para generar demandas nuevas, que no existían en su momento en los países prestatarios, usando para todo esto un lenguaje vago (entre otros términos, “salud sexual y reproductiva”“servicios reproductivos”“espaciamiento de nacimientos”“regulación menstrual” o “planificación familiar”). Todo, con el objetivo de reducir las tasas de fecundidad.

Es así como el estudio analiza situaciones que han afectado a estos países: Angola, Argentina, Armenia, Bangladesh, Benin, Bolivia, Botswana, Brasil, Bulgaria, Burkina Faso, Burundi, Chad, Chile, China, Colombia, Comoras, Costa de Marfil, Ecuador, El Salvador, Estonia, Etiopía, Filipinas, Gambia, Georgia, Ghana, Granada, Guatemala, Guinea Bissau, Guinea Ecuatorial, Guyana, Haití, Honduras, India, Indonesia, Irán, Jamaica, Jordania, Kenia, Kirguistán, Laos, Lesoto, Líbano, Macedonia del Norte, Madagascar, Malawi, Mali, Guinea, Marruecos, Mauritania, México, Mozambique, Nepal, Nicaragua, Níger, Nigeria, Omán, Pakistán, Palestina, Panamá, Paraguay, Perú, Polonia, República Dominicana, Ruanda, Rumania, Santa Lucía, Santo Tomé y Príncipe, Senegal, Sierra Leona, Sri Lanka, Sudán, Tanzania, Tayikistán, Trinidad y Tobago, Túnez, Turquía, Uganda, Uzbekistán, Venezuela, Vietnam, Yemen, Zambia y Zimbabue. Es decir, a casi todo el mundo.

En consecuencia, buena parte del brusco descenso de la natalidad y del consiguiente envejecimiento de la población de los países del mundo (y que traerá y de hecho ya está ocasionando muchos problemas) se ha debido en buena medida a esta entidad financiera.

Todo esto significa que existen diversas entidades de todo tipo, tanto oficiales como no oficiales, que intentan dirigir, con bastante éxito, las políticas internas de multitud de países, al margen de sus sistemas políticos y muchas veces, también jurídicos.

Por tanto, a la actual crisis de las democracias, generalmente secuestradas por castas políticas que viven del Estado fingiendo una alternancia en el poder y que se desentienden cada vez más de las verdaderas necesidades sociales, se añaden un cúmulo de presiones e incluso órdenes emanadas de algo tan confuso, poco transparente e incontrolado como la “comunidad internacional”. ¿Estaremos ya bajo una camuflada gobernanza global?

 

Nota: Este artículo fue publicado originalmente por el diario El Sur de Concepción. El autor es Doctor en Derecho, profesor de filosofía del derecho en la Universidad San Sebastián y miembro del Capítulo Concepción de la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile.

Doscientos años de la Presidencia de la República

Por Gonzalo Rojas Sánchez |

Hace exactamente 200 años, la ley del 8 de julio de 1826 estableció que “la persona que administre el Poder Ejecutivo nacional se titulará en adelante Presidente de la República”.

La secular Presidencia de las Reales Audiencias, así como el cargo de Director Supremo, quedaban desde ese día definitivamente en el pasado, y comenzaba a arraigar en el alma de Chile una de las instituciones más representativas de nuestra vida republicana.

Dos extrañezas la han caracterizado, eso sí. Por una parte, la quíntuple presencia de las duplas padre hijo (Pinto-Pinto; Montt-Montt; Errázuriz-Errázuriz; Alessandri-Alessandri y Frei-Frei), y por otra, las repeticiones en el cargo, ya en períodos seguidos, ya en instancias alternadas (Prieto-Prieto; Bulnes-Bulnes; Montt-Montt; Pérez-Pérez; Alessandri-Alessandri; Ibáñez-Ibáñez; Bachelet-Bachelet; Piñera-Piñera.

Pero la Presidencia no fue solo una oficina desde 1826 en adelante, sino cada 4, 5 o 6 años, una determinada persona, un carácter, un alma que se unió a la institución, y de cuya alianza quedan como herencia luces y sombras muy marcadas.

¿Cómo se metió en el alma de los presidentes la institución que les tocó encarnar? De muy variadas maneras que, a riesgo de ser algo unilaterales, conviene reseñar en sus rasgos dominantes, en algunos casos positivos, en otros, muy negativos.

En José J. Prieto fue su habilidad para saber pedir consejo. “Pregúntele a Bello”, le decía a uno de sus ministros ante un problema difícil; en Manuel Montt, fue el ejercicio de la autoridad contra los vientos de los igualitarios (Bilbao a la cabeza) y las mareas de los conservadores (con más clericalismo que cabeza); en Santa María, la desfachatez para declarar su desprecio por el sufragio popular, y en Balmaceda, una obstinación que para algunos fue admirable convicción y, para otros, simplemente inaceptable tozudez.

En Ramón Barros Luco se hizo presente la frivolidad para dejar en bronce que “no hay sino dos clases de problemas: los que se resuelven solos y los que no tienen solución”, y en Arturo Alessandri, la novedosa y demagógica llamada a la “chusma querida”, y su visceral rechazo a la “canalla dorada”; en su hijo, Jorge, todo lo contrario, la austeridad y el desprendimiento (por supuesto, dentro de una personalidad muy autorreferente).

Volvamos algo atrás. La Presidencia entró en el alma de Pedro Aguirre Cerda para que focalizara su acción en “gobernar es educar”, mientras que su correligionario González Videla prefirió inmortalizarse enfrentando los peligros que siempre corre la Presidencia —el país— por la acción del Partido Comunista.

En Allende, el sectarismo afloró en su inaudito “no soy el Presidente de todos los chilenos”, y Pinochet tuvo siempre en sus labios el argumento de su amor a Chile. Aylwin condensó su mirada de mandatario en su famosa intervención por la reconciliación (ciertamente matizada con sus observaciones sobre la amnistía), mientras que en el alma presidencial de Lagos se instaló un pragmatismo que le valió “el amor de los empresarios”, pero le costó la segunda candidatura a manos de sus propios correligionarios.

Bachelet resulta hasta hoy indescifrable, por las contradicciones entre I y II, mientras que en Piñera la Presidencia alcanzó su mayor excelencia técnica, lo que dejó en evidencia aún mayor la frivolidad con que Boric habitó nuestra bicentenaria institución.

Han pasado doscientos años de gestiones magníficas y de momentos como 1932, en que hubo hasta seis titulares del poder ejecutivo en un solo año.

Hay que cuidar la Presidencia, hay que respetarla en la persona del Presidente Kast, porque en su presente se asoma todo un patrimonio nacional de dos siglos.

Nota: Este artículo fue publicado originalmente por El Mercurio el miércoles 8 de julio de 2026.