No nos Perdamos ni un Minuto…



No nos Perdamos ni un Minuto…

Por Cristián Labbé Galilea

Con el 25% de los votos escrutados la elección estaba resuelta, las preferencias eran nítidas; ello después de que los primeros cómputos habían mantenido la tensión y el nerviosismo de las últimas semanas. En los comandos los analistas confirmaban la tendencia y quienes habían oficiado de “rostros” de las campañas no podían ocultar sus impresiones. El país había elegido a su próximo presidente con absoluta claridad y sin perturbaciones, pero sí con un margen de diferencia impensado.

Sin mediar mucho tiempo aparecieron los intérpretes, los analistas y los comentaristas: “los votos de “tal” fueron para “cual”; “zutano” fue clave al sumarse a “perengano”; los de “perico” se incorporaron a medias a los de “palotes”; faltaron los votos de… Pedro, Juan y Diego”, así, los opinólogos coparon las pantallas hasta la madrugada….

Algo no me cuadraba… Habían ganado los partidarios de la libertad, la paz, el orden, la justicia y el desarrollo social, y habían perdido los “…ismos” (progresismo, asistencialismo, terrorismo) que acostumbran a fundar su acción en el odio, la división, la venganza y el terror. ¿Porque entonces, enredarse en lo accesorio?

¡Si quien ganó fue la gente sensata, ese porcentaje de ciudadanos que aspira a vivir en una sociedad donde: el hombre sea el centro y la libertad el pilar del desarrollo!

En esta elección quedó claro que la gran mayoría no quiere que las cosas sigan igual; el elector común y corriente quiere que se termine con la polarización e intolerancia que han “pastado impunemente” en el terruño durante el último tiempo.

Los resultados muestran que “el país despertó de su letargo” y que lo que se busca es: que se cambie la forma de hacer política; que los conflictos cedan paso a las naturales diferencias; que los sueños se puedan cumplir mediante una moral de mérito, no de compadrazgos ni amiguismos; que el foco se concentre en los problemas sociales, que han estado postergados por tanto tiempo.

No nos perdamos ni un minuto… Hay que mirar para adelante con una actitud positiva, colaborativa, ¡la oportunidad es histórica! Se debe restablecer la paz social, el orden, la seguridad, el respeto a la ley, el estado de derecho, la justicia justa…

No nos perdamos ni un minuto… Los niños -y especialmente los del SENAME- son una prioridad; la pobreza que hay en nuestro país hay que abordarla con urgencia; la calidad de vida de los adultos mayores, la educación y la salud “están en lista de espera para cirugía”…

No nos perdamos ni un minuto… El progreso político, económico y social, no se logra sin un adecuado crecimiento y desarrollo… Para eso son claves: la modernización del estado, la descentralización y el fortalecimiento del sector privado…

Por último, no nos perdamos ni un minuto…  El presidente electo puede tener las capacidades, las intenciones y los equipos, para cumplir con las expectativas de todo el país, pero después de los resultados obtenidos el domingo no se nos puede olvidar que “el tiempo es muy lento para los que esperan… y muy largo para los que sufren…”  (W. Shakespeare, dramaturgo, poeta y actor inglés); por lo tanto, no desperdiciemos la oportunidad… ¡Llegó la hora de sumar!