Progreso y progresismo
Progreso y progresismo
Progreso ha sido definido como “mejora, en especial referido al adelanto cultural y técnico de una sociedad”. ¿Cómo entonces pudo la izquierda tomar por bandera el término “progresismo” y hacerlo propio?, si se considera que durante este gobierno
-el crecimiento ha disminuido en forma sustancial;
-el déficit fiscal alcanza cifras muy preocupantes;
-la mayor parte de la población rechaza las reformas propuestas, las que no tienen financiamiento claro;
-la inversión extranjera se ha visto muy reducida;
-el país ha bajado en su clasificación de riesgo;
-en el tema salud, las listas de espera de pacientes se prolongan cada día y la deuda pública crece;
-la seguridad continúa deteriorándose;
-etcétera…
Todo esto es anatema con progreso y tiene más que ver con una mala gestión, con obstinación con ideologías que han fracasado en otros países, y anterior y rotundamente en el nuestro, y con el modelo gramsciano de apoderarse de términos relevantes para una sociedad como cultura, educación y ahora progreso, de los que se despoja al resto.
Creo firmemente que a partir de marzo comprobaremos que progresamos.
Héctor Ducci Budge