*Contra la Historia no se Puede.*



*Contra la Historia no se Puede.*

Por Cristián Labbé Galilea

No es consigna, eslogan, ni frase lanzada al viento: es ley silenciosa que atraviesa los siglos con la fuerza de lo inevitable. Los pueblos pueden extraviarse, pueden caer, pueden dudar de sí mismos, pero la Historia —esa vieja maestra que jamás abdica— siempre termina poniendo cada cosa en su lugar. Hoy, cuando el General Manuel Baquedano regresa al corazón de Santiago, al corazón de su pueblo, vuelve también una verdad que jamás pudo ser borrada: Chile no renuncia a su memoria.

Baquedano fue ultrajado, su figura mancillada por el odio irracional, su imagen injuriada por quienes confundieron protesta con destrucción y anarquía con vandalismo.

Una noche, furtivamente, como si se tratara de una mera pieza de metal, fue retirado del lugar donde estuvo por 93 años, con pretextos frágiles y argumentos que no resistían la luz del día… ¡Las estatuas de los héroes pueden moverse, pero no la Historia!… Los símbolos de una nación viven en la conciencia de su pueblo, en la sangre de sus batallas y en los girones de sus viejos estandartes.

Su regreso, acompañado por los restos del Soldado Desconocido, es más que una restitución… es una reparación espiritual. Es el reencuentro de Chile consigo mismo. Es la confirmación de que los intentos por reescribir el pasado, demoler los valores republicanos y desfigurar los símbolos patrios, estaban destinados al fracaso… ¡Ninguna turba, ningún gobierno extraviado, ninguna moda ideológica, puede borrar lo que fue construido… con el sacrificio de un pueblo que ama su libertad!

El retorno de Baquedano marca el cierre de un ciclo oscuro, uno de los más nefastos de nuestra historia. Tras años de confusión, degradación de la autoridad, banalización del poder y desprecio por las tradiciones, comienza a insinuarse una aurora distinta… ¡Un faro de esperanza se alza en el horizonte! En ese amanecer de libertad, Baquedano vuelve a ocupar su lugar, no como un vestigio del pasado, sino como recordatorio permanente de quiénes somos y de lo que somos capaces de ser.

Los pueblos libres no se definen por sus caídas, sino por su capacidad de ponerse de pie. Las naciones que sobreviven a los tiempos son aquellas que honran a sus héroes y aprenden de su historia…. ¡El honor no pasa de moda, la patria no se negocia y la dignidad no se mendiga!

El General vuelve y con él vuelven… el deber, la disciplina, el coraje, y la convicción de que Chile tiene, en su historia, una raíz tan profunda que nada ni nadie la puede descomponer. Su retorno es otra victoria… no una victoria militar, sino una victoria moral. No sobre un enemigo externo, sino sobre la desmemoria, la mentira y la traición.

Esta patriótica pluma les advierte a quienes sueñan con derribar los pilares de nuestra nación que la Historia no se traiciona y menos se puede rescribir al capricho de ideologías totalitarias…. ¡Contra la Historia no se puede!