A un año de que quemaron mi casa



A un año de que quemaron mi casa

El 4 de julio, se cumplió un año desde que un grupo de encapuchados ingresó a mi vivienda, disparando y prendiendo fuego a ella, conmigo adentro.

Lo primero es agradecer a mis hijos, padres, hermanos, familiares y amigos que estuvieron a nuestro lado. También al par de políticos que mostraron su preocupación por lo ocurrido (solo un par), aunque no esperaba más.

No hay detenidos por este hecho, al igual que en otros tantos, y la investigación sigue su curso normal; es decir, nada.

Hace un mes sufrimos otro ataque de encapuchados que encañonaron a un trabajador y a su familia y robaron 34 vaquillas preñadas, caballos, aperos y herramientas.

Recuperamos 15 vaquillas de un predio comprado por Conadi, pero tampoco hay detenidos.

No sé aún por qué envío esta carta, quizás todavía tengo la esperanza de que las instituciones funcionen, que a nuestros políticos aún les interese esta región, que las organizaciones de Derechos Humanos también se preocupen de las víctimas de estos terroristas. Algo de esto puede ser.

Mientras tanto, roguemos por que estos delincuentes sigan con mala puntería y el sistema judicial y la clase política mejore la suya.

Álvaro Bernedo T.