*Pasión por Tiempos Mejores*
*Pasión por Tiempos Mejores*
Por Cristián Labbé Galilea
Vivimos momentos decisivos. Estamos a pocas horas de definir lo que queremos para nuestro futuro y el de las nuevas generaciones. El triunfo de las ideas de la libertad pareciera estar a la vuelta de la esquina, todo así lo indica, pero en estas horas cruciales hay un “peligroso virus” que amenaza la victoria… Esa toxina se llama “confianza”, la hemos padecido varias veces en nuestra vida republicana, y sabemos que sus efectos son letales. Cada vez que hemos tenido confianza, hemos abierto la puerta a la derrota.
El camino para llegar a estos momentos no ha sido nada fácil; el gobierno y la izquierda “han jugado todas sus fichas” pero, a pesar de ello, de las maniobras perversas que han realizado, de todos los obstáculos que han puesto al triunfo de la libertad, el orden y el progreso, sus esfuerzos les han resultado inútiles.
Nuestras ideas han avanzado con paso firme y seguro; y si vamos “ganando la partida”, no es por casualidad, sino porque hemos sabido superar nuestras diferencias; hemos mantenido la disciplina y, por sobre todo, porque hemos sido consecuentes.
Nuestro candidato representa a quienes defendemos la libertad: la libertad de pensar, de crear, de construir un futuro donde cada persona pueda forjar su destino sin miedo y sin cadenas que lo aten a ideas foráneas. Sabemos que la libertad no es un regalo: es una responsabilidad, una conquista y por eso la hemos defendido con fuerza y convicción.
Nuestra opción encarna la firme decisión de restablecer y proteger el orden, la seguridad y la paz social… Estos valores intrínsecos son la base que nos permitirá restablecer la justicia verdadera y la institucionalidad republicana, porque donde gobierna el orden hay justicia, y donde hay justicia hay seguridad.
Nuestro éxito será volver a impulsar el progreso que nos permita llevar bienestar social a los sectores más vulnerables; será asegurar las condiciones y la estabilidad, esenciales para que el mundo privado y del emprendimiento impulse un crecimiento económico que nos saque de esta amarga crisis, que nos permita invertir en salud, educación, vivienda… para que las futuras generaciones se atrevan a mirar más lejos.
Así las cosas, al comprobar que la campaña realizada por nuestro candidato empieza a mostrar sus frutos, esta optimista pluma se permite recordar a sus responsables contertulios que, para ganar, hay que redoblar el esfuerzo, especialmente ahora… en “la última milla”.
La victoria nos exige visión, unidad, coraje y responsabilidad porque, cuando se está cerca de lograr lo que otros creían inalcanzable, es cuando más fuerte soplan los vientos en contra.
Estamos convencidos, por último, que cada paso nuestro, en estas horas claves, requiere un llamado a no confiarse. Es ahora cuando hay que despertar a los que creen en el triunfo fácil… porque: “la ventaja no garantiza la victoria”. Si el “virus de la confianza” corroe el ímpetu por el triunfo… “su antídoto”, debe ser: ¡la pasión por tiempos mejores!