Política y gobierno:



Política y gobierno:

Importante reconocimiento, ojalá hubiese sido sobre todo lo que él mismo ha hecho para llegar a esto:

Juez Carroza: Hay un ambiente no grato en la Suprema; uno no sabe en quién confiar

Publicado:

Domingo, 30 de Marzo de 2025 a las 19:37hrs.

| Periodista Digital: Cooperativa.cl

“Hay muchos Hermosilla” y “habrá otros”, dijo el magistrado.

Aunque reconoció ser amigo del penalista, afirmó que tenía una faceta de la que él “no tenía idea”, pero que “nunca” le hizo “una contraprestación”.

Foto: Marcelo Hernández, Jonnathan Oyarzún / ATON Chile

“Este caso tiene que servir de ejemplo para que esto se erradique. Sirve para que más adelante el Poder Judicial levante cabeza”, dijo Carroza.

 

El ministro de la Corte Suprema Mario Carroza abordó la revelación de chats que tuvo con el abogado Luis Hermosilla, principal imputado del caso audios, asegurando que “había una vida de él que yo no tenía idea” y que “nunca” le hizo “una contraprestación”.

En estos bullados chats, registrados entre 2017 y 2023, se aprecian varias conversaciones sobre nombramientos judiciales, además de ayudas a Carroza a lograr su cupo en el máximo tribunal en 2020 y situaciones que dejaron al ministro “comprometido” con el abogado.

En una extensa entrevista publicada este domingo por The Clinic, Carroza confirmó que fueron amigos por “mucho tiempo” con el imputado, pero que tras la revelación del caso audios, descubrió que “había una vida de él que yo no tenía idea”.

Asimismo, aseguró que nunca le hizo una contraprestación a Hermosilla: “si yo tuviera un atisbo de que efectivamente he hecho algo indebido, no hablaría. En ese sentido soy bastante franco”, dijo.

También comentó uno de los chats ocurridos en el verano de 2021, cuando le dice a Hermosilla que deben juntarse “para saber en quién confiar acá en la Suprema”.

Según explicó, solicitó esto porque en la Suprema “hay un ambiente que no es grato. Uno nunca sabe en quién confiar. Con quién puede hablar, con quién no puede. Ya la Tercera Sala se desplomó. Si tú hubieras visto la Tercera Sala, era la mejor sala, la sala más fuerte. Se desplomó. Yo nunca supe que Hermosilla tuviera tanto conocimiento”.

“Hay muchos Hermosilla y habrá otros”

Respecto al actuar del Poder Judicial en este escándalo, dijo que primero se reaccionó con “sorpresa” por este escándalo, y luego se cometieron errores, porque “era una situación que todos veían o que todos hacían, y no era lo correcto“.

“En este caso, como decía el fiscal (Carlos) Gajardo, hay muchos Hermosilla. Él era uno, tienen sus chats, pueden hacer las vinculaciones, pero habrá otros. Ese es el tema. La Corte Suprema está preocupada de erradicar esto. Y entiendo que eso es lo correctoTambién es correcto que ustedes tengan la libertad de expresión, y uno tiene que ser sincero. Y la ciudadanía dirá después ‘mira, este gallo tiene que partir'”, puntualizó Carroza.

“Este caso tiene que servir de ejemplo para que esto se erradique. Sirve para que más adelante el Poder Judicial levante cabeza, y sea una institución técnica, una institución proba, que la gente pueda confiar en ella. En esa parte hemos fallado durante muchos años. Tiene que haber una fuerza de cambio”, añadió.

Frente a esto, indicó que “todos aquellos que contribuimos de alguna manera, y me incluyo, a que hubiese esta incertidumbre debiésemos, o dar un paso al costado, o hacer el mea culpa y reconocer para que esto pueda mejorar”.

 

 

 

*Por sobre la injusticia, ha primado y llegado la justicia* amparada en la fe, la esperanza y fortaleza en un noble patriota y persona, el teniente Coronel de Carabineros Claudio Crespo Guzman.

Se ha cerrado y puesto fin a un capítulo procesal de una larga, injusta y aberrante persecución judicial contra uno de los tantos uniformados que defendieron al país. Uno de los casos más emblemáticos es el del Teniente Coronel de Carabineros Claudio Crespo Guzmán, quién, en cumplimiento de su deber, actuó para restablecer el orden público y proteger los bienes de uso público y privado, gravemente amenazados durante las violentas jornadas del denominado estallido delincuencial del 18 de octubre de 2019.

Producto de una acción concertada, de hordas de delincuentes, mal llamados “primera línea”, los que pusieron en riesgo la democracia y el Estado de Derecho, el Comandante Crespo fue querellado y sometido a proceso en una causa profundamente injusta, en otras palabras, se hizo de el una persecución impulsada de manera sesgada por la fiscal Ximena Chong Campusano, de reconocida tendencia ideológica de izquierda, quien, en su rol de ente acusador, no dudó en transformar su función en una acción judicial, reitero, claramente persecutoria.

Su interpretación del derecho en esta causa se caracterizó por argumentos forzados, testimonios inconsistentes y un descaro jurídico que rayo en la injusticia manifiesta.
El Comandante Claudio Crespo Guzmán, junto a otros carabineros y miembros de las Fuerzas Armadas, defendió el Estado de Derecho conforme al imperio de la ley, establecido en la Constitución y en las leyes vigentes.
Fue el propio Estado de Chile el que les entregó los medios legales para cumplir con dicho mandato.
Cabe destacar que resulta irrisorio y bochornoso que el discurso de los mal llamados “derechos humanos” siga siendo utilizado de manera distorsionada y tendenciosa y parcial, sirviendo como argumento para fortalecer la acción acusatoria, en este caso, de la fiscal Chong, así también en otros procesos similares.

Tras más de 236 comparecencias ante un Tribunal Oral en lo Penal, se cierra para el Comandante Crespo un duro y doloroso capítulo judicial, marcado por una acusación aberrante y carente de justicia, que nunca debió existir.

Finalmente, ha primado para el una resolución judicial contundente y categórica en su favor, quedando absuelto de todos los hechos culposos que se intentaron endosarle…primo la verdad por sobre la mentira.

Es previsible que la sed de venganza de sectores zurdos, progresistas y marxistas intente persistir mediante sendos recursos judiciales ante instancias superiores del Poder Judicial u organismos de DDHH internacionales Sin embargo, confiamos en que, una vez más, la verdadera justicia prevalecerá, no solo para el Comandante Crespo, sino también para su familia, que ha debido soportar un prolongado desgaste producto de infamias, calumnias, mentiras y amenazas.

Finalmente, expreso mi profundo aprecio, reconocimiento, respeto y solidaridad hacia este gran Carabinero que es el Comandante Claudio Crespo Guzman, así como también hacia muchos de sus camaradas y miembros de las Fuerzas Armadas.

Que su situación procesal se transforme en un hito ejemplar de fortaleza, esperanza y valentía para enfrentar las adversidades que, en no pocos casos, imponen el Ministerio Público y ciertos jueces alejados del verdadero sentido de lo que es aplicar la debida justicia.

*Luis E Barrera Ciocca
Teniente Coronel de Ejército (R)*

 

 

 

 

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María Laura Perez M (Lula para los amigos)

@Marila121

 

Carta abierta a Gustavo y los manifestantes de primera línea. Gustavo, Leí tu carta abierta con atención, y entiendo que el dolor que cargas es profundo y real, la ceguera cambió tu vida, y el veredicto no cierra como esperabas. Respeto que lo expreses con crudeza. Pero, desde la misma búsqueda de verdad que invocas, permíteme responderte con la emotividad que merecen todos los afectados, porque la deshumanización no discrimina uniformes; los carabineros también son personas, con familias que sufren, reducidos a “represores”. Hablas de cuerpos concretos, y tus ojos son un testimonio vivo de la brutalidad de ese día. Pero en las mismas protestas del estallido, miles de carabineros terminaron con cuerpos concretos lesionados más de 2000 en los primeros meses, ataques de piedras, molotovs y objetos que dejaron heridas graves y familias destrozadas. Imagina el terror de un funcionario quemado vivo, o el llanto de los hijos al ver un padre mutilado. No son sus cuerpos igual de concretos? No merecen ellos también esa empatía que reclamas para las víctimas visibles? Y luego está Denisse Cortés, esa joven defensora de DD.HH. que perdió la vida en una marcha en octubre de 2021. Al principio, se culpó a Carabineros, como en tantos casos,alimentando una narrativa que dolió en el alma colectiva y profundizó la desconfianza. Pero la justicia, la misma que buscas, probó en diciembre de 2025 que fue un artefacto pirotécnico lanzado por un manifestante el que la mató. Carabineros cargaron con esa sombra injusta, mientras el verdadero dolor de Denisse se usaba como bandera. Empatizo con tu llamado a no olvidar vidas concretas, pero qué pasa con las de ellos, las que se pierden en el ruido? Piensa también en el sufrimiento que las llamadas “guerrillas de los viernes” esas concentraciones recurrentes en Plaza Baquedano y otros puntos, con encapuchados y primera línea que seguían generando disturbios, provocando en civiles inocentes, en barrios enteros que no pedían ser parte del caos, un caos mayor. Familias que no podían dormir por el ruido de barricadas, lacrimógenas y enfrentamientos; que no podían circular libremente por miedo a saqueos o violencia; que veían limitadas sus salidas para comprar lo básico, con supermercados cerrados temprano, transporte paralizado y un terror cotidiano que se instaló en la vida diaria. Muchos vecinos de comunas afectadas terminaron migrando de sus hogares por la inseguridad persistente, por el estrés acumulado que les robaba la paz. No son ellos también cuerpos reales, con insomnio crónico, ansiedad, miedo que les cambia la rutina para siempre? No forman parte de esa verdad amplia que buscas, la que no se queda solo en un lado de la barricada? En tu carta mencionas que se probó quién disparó, y eso te da algo de paz. Lo celebro contigo, porque la verdad duele pero libera. Sin embargo, el fallo también acreditó fehacientemente que el disparo fue hacia la multitud en legítima defensa, en medio de un caos de ataques violentos donde tú estabas involucrado: lanzando piedras, portando una en la mano, contribuyendo a un asedio que ponía en riesgo vidas de ambos lados. Mentiste de manera sostenida en tu relato inicial, como quedó expuesto, y eso hiere la verdad que tanto defiendes. Entiendo el instinto de protegerse en el trauma, pero la empatía nos obliga a mirarnos: si el oficial actuó en defensa propia, por qué guardar silencio sobre esa parte? No sería liberador reconocerlo? Invocas marcos justos para el futuro, más allá de revanchas, Chile necesita un equilibrio donde la protección no sea excusa para la injusticia, pero sin ignorar la labor mandatada en Carabineros y sin perder la empatía hacia los civiles que pagaron el precio del caos prolongado. Ojalá esta reflexión invite a un dolor compartido, no para herir, sino para crecer juntos. Porque la libertad verdadera nace cuando empatizamos con todos los cuerpos concretos, no solo con los que encajan en ciertas narrativas. Un saludo buscando esa verdad incómoda.

 

 

El rearme del octubrismo

Por Pilar Molina

La extrema izquierda y el Socialismo Democrático vuelven a unirse para reconstituir el octubrismo. Estamos advertidos de qué vendrá después.

Un poco temprano, porque se esperaba para después del 11 de marzo, pero bastó un fallo judicial del cuarto tribunal oral penal de Santiago para encenderle de nuevo la mecha al octubrismo. El veredicto -sobre un caso en las inmediaciones de plaza Italia- fue contundente y debía llamar a reflexionar y destituir a una jueza que más que buscar justicia, se ha dedicado a criminalizar la acción policial. Ximena Chong persiguió por cinco años a un excarabinero, acusándolo del delito de apremios ilegítimos (una tortura “soft”), con resultado de lesiones gravísimas respecto de Gustavo Gatica, que perdió la vista tras recibir un disparo de una escopeta antidisturbios.

El fallo fue unánime, en lo único en que hubo un voto disidente, fue que una de las juezas consideró que no estaba suficientemente probado que el disparo hubiera sido percutado por el acusado, el cexteniente Claudio Crespo. Y, justamente, eso fue lo único que tomó el octubrismo para rearmarse señalando que se había probado que “Gustavo quedó ciego por el solo hecho de asistir a una manifestación” (Frente Amplio) o que como eso fue acreditado (la lesión) se consagró la “impunidad” (PC, que eligió en su lista como diputado a Gatica para el nuevo período).

“No se trató de que le dieran impunidad por la aplicación de la ley Naín Retamal -como alegan el PC y el FA-. Tampoco de reprimir “manifestaciones sociales”, ni de hablar de “manifestante”, como lo hace Boric”

El veredicto debió haberle puesto la lápida al octubrismo como juicio histórico y todavía presente en la persecución penal. El tribunal censura la falta de rigurosidad de la fiscal Chong, quien, como en otras ocasiones, acusó también con el CDE y el INDH. No tardó en alimentar el rearme octubrista, sin embargo, el mismo Presidente saliente, repitiendo que “si se establece que una persona le quitó los ojos a otra, no puede haber impunidad”. Y aunque tuvo tiempo para recapacitar, al contrario, reiteró en otra entrevista: si “no hay una condena por aquello, cunde el desconcierto”.

Una vergüenza tener un Presidente que -aunque no se tituló de abogado- sí se licenció, no fuera capaz de leer, antes de opinar, el fallo de absolución (la sentencia definitiva se dará a conocer en mayo). Éste consigna, en su página 48, que, aún sin la ley Naín Retamal, Crespo habría sido absuelto, porque “la prueba aportada, NO permite formar convicción que el disparo que hirió al ofendido se realizó con infracción a los reglamentos tantas veces señalados, ni tampoco acreditan los reproches formulados en la acusación, por lo que no es posible atribuirle participación (a Crespo) en calidad de autor de un delito de apremios ilegítimos, como se pretendió por los acusadores”.

No se trató de que le dieran impunidad por la aplicación de la ley Naín Retamal -como alegan el PC y el FA-. Tampoco de reprimir “manifestaciones sociales”, ni de hablar de “manifestante”, como lo hace Boric. El tribunal describe con detalle el asedio de una virtual guerrilla, agresiva y violenta, muy superior en número, armada con bombas molotov, cerbatanas con clavos y de grandes estructuras metálicas para proteger su avance y arrinconar y agredir a carabineros. Una descripción de la entonces ensalzada Primera Línea, citando videos de diferentes fuentes y testimonios.

La solución octubrista es que ese disparo (justificado, según el tribunal, porque ya se habían empleado previamente todos los medios disuasivos) nunca debió producirse porque los carabineros debieron replegarse. La respuesta del tribunal es que “los funcionarios no solo están facultados, sino mandatados para actuar en cumplimiento de su deber de restablecimiento del orden público” y que los repliegues previos de Carabineros “solo habían sido aprovechados para saqueos e intensificación de la violencia”.

Es más, después de florearse con la ley Naín Retamal frente a la crisis de la seguridad, e incluirla en su legado, el propio Presidente tomó distancia de una norma aprobada durante su gobierno a la que presentó indicaciones y patrocinó. Nunca la vetó, tampoco, pudiendo hacerlo. Y ya, en el colmo, su ministra del Interior y Seguridad, Carolina Tohá, que se suponía fue más criteriosa para defender las herramientas del Estado de Derecho para enfrentar la “gigantesca crisis” (sus palabras), también se despojó de toda responsabilidad. Opinó que la ley “es mala y con esta ley esto era el resultado”, calificando que “lo que hizo el señor Crespo no es aceptable”. O sea, Carabineros debió arrancar, ya que no tenían medios para contener la violencia de los mal llamados “manifestantes”, como Gatica, que pueden agredir a Carabineros, pero jamás ser contenidos. “El video 811 lo muestra lanzando objetos contundentes hacia los funcionarios momentos previos a su lesión y el video 812 acredita que, al momento de resultar herido, portaba una piedra en su mano derecha” (pág.49).

La rabia que Tohá descargó contra sus socios de coalición -a los que acusó de desleales e irresponsables- no fue por volver a criminalizar la acción de las fuerzas de seguridad que nos condujo a ser el país más atemorizado del mundo, sino que, por no haber criticado a la oposición, culpándola a ella por la ley, en vez de apuntar contra el gobierno.

Tohá acusó al frentamplismo y al PC de no aprender nada, pero ella y Boric, que tanto se supone aprendió al “habitar” el cargo, parece que tampoco aprendieron nada. La extrema izquierda y el Socialismo Democrático vuelven a unirse para reconstituir el octubrismo. Estamos advertidos de qué vendrá después.

 

 

 

 

 

Kaiser:

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De Montt a Kast

Por Gonzalo Rojas Sánchez 

Se cumplirán 170 años de la elección de Manuel Montt para su segundo período presidencial, cuando José Antonio Kast presida su primer Te Deum y su primera parada militar, en septiembre próximo.

Montt, hombre de una gran sobriedad, dotado de un enérgico sentido de la autoridad y del orden, y decidido partidario de la libertad como motor del progreso, había inaugurado su primer mandato, cinco años antes, en septiembre de 1851, con dos sencillas alocuciones. “Celebráis el imperio de la libertad y del orden público; no el de la libertad con mengua del orden, ni del orden con mengua de la libertad, sino la justa armonía de estos dos principios salvadores de la República”, les había dicho a su partidarios. Y, ampliando la mirada, agregó: “Celebráis el triunfo de las instituciones a cuya sombra ha de obrarse el mejoramiento moral y material del pueblo por medio de las artes industriales y de la instrucción pública”.

Orden público, libertad, instituciones, enseñanza, una vida mejor, industria. Todo eso Montt lo había visto amagado cinco años antes, en 1846, por lo que había advertido que “no es posible dejar que el mal se haga general y envuelva en su corriente a todo el Estado” y, en consecuencia, se preguntaba si debería esperarse que se consumara el mal, “o bien precaverse por los medios que la ley pone en manos del Gobierno”.

Su dilema, entre 1846, como ministro del Interior, y 1856, como Presidente de la República, fue siempre la armonización de esas dos dimensiones, a las que hoy denominamos con los conceptos de “emergencia” “proyecto”. Esa tarea era de gran dificultad, por la virulencia con que algunos sectores lo atacaban. Por eso, Montt agregó durante la celebración de su triunfo, en 1851: “Mis fuerzas son insuficientes; necesito la cooperación de todos vosotros, de la ayuda de todos los ciudadanos, así amigos como enemigos de la nueva presidencia”. Efectivamente, don Manuel, a quien la historiografía ha calificado de modos tan incompatibles entre sí como “dictador” y “estadista”, tenía muy claro que las fracturas producidas por el motín de abril de 1851 y por la guerra civil consiguiente no se iban a curar con el solo ejercicio de sus atribuciones presidenciales, por cierto, muy amplias.

Han pasado 160 y 170 años desde que Montt se pronunciara en los términos citados. Las circunstancias son otras, pero la república está ahí, de nuevo, en la necesidad de articular emergencia y proyecto, orden y progreso.

Es la gran tarea que se ha dispuesto realizar José Antonio Kast, y para la que ha recibido un mandato amplio, el que obviamente va a contar con una oposición férrea de aquellos adversarios de la administración que comenzará en marzo (Montt, victorioso mediante las armas, no podía sino llamarlos “enemigos”).

La apelación al orden como uno de los ejes de su tarea ha estado muy presente en la campaña electoral; ahora podrá también el Presidente electo desplegar todo un relato sobre el progreso. Probablemente sea una narrativa muy bien apoyada en la confluencia de fuerzas políticas muy amplias, que quieran sumarse a la gran tarea de iniciar una nueva época en la historia de Chile, una etapa fundada en el trabajo bien hecho, en el interés por el otro, en la atención a los detalles —todos, temas centrales en el discurso del 14 de diciembre—, dimensiones republicanas al alcance de todos los bolsillos, disponibles para todas las voluntades.

Pero no debe olvidarse nunca que, apenas tres años después de iniciado su segundo período, el Presidente Montt enfrentó una segunda contienda civil, porque hubo quienes nunca abandonaron su afán revolucionario y, por el camino, otros se les sumaron en su afán de ruptura. En todo caso, fueron de nuevo derrotados.

 

Nota: Este artículo fue publicado originalmente por El Mercurio el miércoles 24 de diciembre de 2025.