POLÍTICA Y GOBIERNO:

POLÍTICA Y GOBIERNO:
20/03/2025
CANTIDAD NO IMPLICA CALIDAD
Por Humberto Julio Reyes
Por supuesto, dirá usted estimado y paciente lector.
Es algo evidente, tratándose de términos que no son sinónimos y que incluso podrían estar inversamente relacionados, por algo el sabio dicho: de lo bueno, poco.
Sin embargo, la reciente proliferación de candidatos al cargo de Presidente de la República, me ha llevado a expresar, como título de esta columna, algo que es de Perogrullo.
Que sean muchos, más allá de poner en evidencia el deseo de servirnos desde ese alto cargo, no implica ni menos asegura que posean las competencias para ejercerlo con razonable solvencia.
¿Nos enfrentaremos los votantes, en el mes de noviembre, a una papeleta donde aparezcan 60 (¡sesenta!) nombres?
Probablemente no, ya que más allá de las motivaciones para postular, algunas altruistas y otras no tanto, el choclo se irá desgranando por el camino.
Primero, por la imposibilidad física, de parte de la mayoría, de obtener los 35.000 apoyos que requiere cualquier hijo de vecino que no representa a un partido político.
Segundo, porque no todos los partidos inscribirían un candidato y las elecciones primarias debieran reducir el número de los que llegarían a primera vuelta.
Pero, esa es la parte formal, Vayamos al fondo.
¿Es acaso un cargo cualquiera, para el cual no se requiere condición alguna?
¿Basta la aspiración de ejercerlo o “habitarlo” para sentirse apto?
No cabe duda que, parece condición indispensable en un político, el tener una alta opinión de sí mismo, pero hay límites, como el evitar hacer el ridículo desde la partida o no correr el riesgo de ser elegido para algo que supera ampliamente las propias capacidades.
Pero pareciera que estos numerosos postulantes, aficionados y profesionales de la política, parecieran pensar: si fulano(a) ha sido presidente, ¿por qué no yo?
¿No sería posible que los entrevistadores los sometieran a una suerte de cuestionario que incluyera los diez problemas que parecieran más difíciles de solucionar para que los votantes, en casa, advirtieran si han pensado siquiera en cómo solucionarlos?
No estamos hablando de grandes temas que permiten evadirse de respuestas directas, como seguridad, crecimiento, salud, educación, etc., donde ya hemos escuchado por años generalizaciones como: un país más justo, más inclusivo, más seguro, más más.
Sugiero una pregunta, para empezar, usted amable lector debe tener otras.
¿Cómo solucionaría la megatoma de San Antonio?
¿Cuántos de los 60 entusiastas participantes tienen siquiera alguna idea al respecto o esperan que se resuelva sólo por inercia?
No estará de más recordarles que en este tema están comprometidas diversas instituciones fundamentales en un estado de derecho, como son el derecho de propiedad, el acatamiento de los fallos de los tribunales y la forma de acceder a subsidios para adquirir una vivienda.
Su atropello ya lo conocimos los más viejos en los años setenta.
20 de mar. de 25
Así estamos en Chile:
Otra pildorita:
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INDIGNANTE
Por Francisco Bartolucci Johnston*
Resulta indignante tomar conocimiento que con dineros fiscales y a través del Fondo Nacional de Investigación Científica y Tecnológica se halla financiado la recientemente realizada “Escuela de Formación en Prácticas de Acompañamiento Elaboración de la Violencia del Estado” organizada por el “Laboratorio de Estudios de la Violencia Institucional”. El curso estuvo centrado en la “represión estatal hacia la población civil movilizada” durante el estallido de violencia de octubre de 2019.
Corresponde alzar la voz para reclamar que con fondos – escasos por lo demás –
destinados a la investigación científica se financien actividades de claro sesgo
ideológico que buscan, una vez más, responsabilizar a los organismos policiales
por haber legítimamente enfrentado la violencia demencial desatada por las
fuerzas revolucionarias que en aquella oportunidad buscaban derrocar al
gobierno legítimamente constituido.
En realidad, no hay novedad en el contenido, lenguaje utilizado y propósitos perseguidos por la actividad en comento, lo que resulta inaceptable es que se resten fondos destinados a la investigación científica para financiar la agenda de violencia política de los sectores más radicales de la izquierda y el progresismo.
La verdad es que estos sectores, fuertemente instalados en el actual gobierno, han perdido toda moderación y, sin vergüenza, no trepidan continuar, a cualquier precio, con su objetivo de desprestigiar a la Fuerza Pública e instalar y legitimar las manifestaciones de violencia como método para alcanzar sus propósitos políticos, y evitar puedan estas ser reprimidas.
❖ Francisco Bartolucci Johnston. Abogado y Profesor de “Historia de las
Instituciones Jurídicas” e “Historia Institucional de Chile”
Tienen lo que Eligieron.

Por Hermógenes Pérez de Arce.
16 de marzo de 2025.
Se horrorizan porque los criminales siguen matando y la policía es impotente. ¿Y por qué se horrorizan, si es lo que han elegido? ¿O el gobierno actual lo eligieron los marcianos? ¿Y no fueron los mismos que eligieron a Piñera, contemporizador con la extrema izquierda y gran perseguidor de los encargados de combatir el delito? El mismo que llamó “cómplices pasivos” a quienes antes habían sido partidarios de Pinochet, justo por haber sido éste quien derrotó al delito. Piñera inició un millar de querellas contra exagentes, pero en 2019 no metió presos a los cabecillas de los que incendiaban, saqueaban y devastaban, debiendo hacerlo.
Y este gobierno que ustedes eligieron dice que los particulares deben entregar sus armas. No quiere que se defiendan. Quiere que los delincuentes estén tranquilos y puedan llegar a tu casa y decirte: “Con permiso, entrega todo o te mato”.
No existe estado de derecho en Chile. No se respetan las leyes expresas y vigentes por parte de los jueces que condenan a ex militares. Es público y notorio. Ninguna corriente de opinión significativa dice nada. Entonces termina sucediendo lo que vemos: los asesinos entran confiadamente a las casas u otros establecimientos a robar (y en el sur a incendiar y destruir) y no les pasa nada. Los agentes del orden prefieren no hacer nada.
Pues cuando un carabinero hiere o mata a un criminal es “dado de baja”, es decir, dejado sin medios de vida y además debe defenderse en juicios iniciados por abogados de izquierda que piden y obtienen jugosas indemnizaciones de tribunales alineados políticamente con ellos y que fallan contra leyes expresas y vigentes. Esos jueces, en lugar de ir presos, meten presos a exuniformados. Es el mundo al revés por el cual votó la mayoría y eligió a Piñera y a Boric, pero ahora se queja porque tiene miedo.
En 2015 hice confesar en la TV a un juez que había impuesto miles de años de condenas a exagentes en juicios iniciados por Piñera y su subsecretario Ubilla, hoy prohombre en la campaña de Matthei. Ese juez confesó que no probaba los delitos, sino que los fingía. Una atrocidad jurídica. Esa atrocidad reina y debido a ella los asesinos se sienten libres, porque saben que los agentes del orden están amenazados de quedar cesantes y ser querellados.
Boric cubrió públicamente de insultos a Pinochet, cosa que nunca en la historia había hecho un presidente respecto de un antecesor. Y resulta que Pinochet era el que enfrentaba a delincuentes y terroristas y Boric era y ha sido el que los ha alentado, defendido, indultado y pensionado.
Ahora aparece como la persona “mejor evaluada” por la opinión pública Evelyn Matthei, clon político de Sebastián Piñera, el más sañudo persecutor de agentes del orden. ¿Y quienes la evalúan tan bien? Ustedes, el pueblo, que ahora tiene tanto miedo. Entonces, “con su pan se lo coman”.
Otra figura admirada es Patricio Aylwin, que se ganó un monumento en la Plaza de la Constitución y fue artífice de la Comisión Rettig para condenar públicamente a exuniformados que combatieron el delito y el terrorismo, y a los cuales el mismo Aylwin había incitado a alzarse en 1973, pero veinte años después se había olvidado de todo. Todo un hipócrita.
Lo peor fue que la inmensa mayoría que pidió en 1973, a través de sus diputados en la Cámara, convocar a los militares para poner término al desastre de Allende, después también se olvidó de todo y se trocó en inmisericorde persecutora de ellos, eligiendo a Piñera y Boric y no diciendo nada cuando el erario indemniza a la delincuencia y al terrorismo por sentencias judiciales prevaricatorias que mantienen a más de 500 presos hoy ancianos y enfermos, mientras la sociedad mira para otro lado.
Los hombres y los países cosechan lo que siembran. Los chilenos han elegido y votado por los que han creado un estado de anomia, una ley de la selva. Delincuentes libres y confiados entran a las casas de ciudadanos sabedores de que la policía no va a llegar, ciudadanos a los cuales además las autoridades han procurado despojar de sus armas y donde todo se hace para garantizar la impunidad de los malhechores.
Ustedes tienen lo que eligieron. Si lo vuelven a elegir, “con su pan se lo coman”.
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