NO ES UN TEMA MILITAR



NO ES UN TEMA MILITAR

El hecho de que un candidato de derecha a secas, como Johannes Kaiser, ocupe un lugar destacado en las encuestas presidenciales ha llevado a que los principales medios ya no sólo lo mencionen, sino que tomen en serio lo que dice.

Hoy ha sido entrevistado por El Mercurio. También lo ha sido por la televisión. Sus videos gozan de alto rating en las redes. Es mencionado por comentaristas que gozan de altas audiencias, como Tomás Mosciatti y Fernando Villegas. Recientemente he visto y oído a este último proclamar enfáticamente que va a votar por él. Siempre había tenido a Fernando por hombre de izquierda, pero ahora le oí que votará por “el más ultraderechista que encuentre”. Y como, si busca, no va a encontrar a nadie a la derecha de Johannes, doy por sentado que votará por éste. 

Claro, estamos en Chile. La única vez que fui candidato a senador un alto hombre público me dijo: “cuente con mi voto”, Y yo lo hice. Pero después de la elección leí en una entrevista que había votado por mi competidor, Sebastián Piñera. Lo peor fue que la mayoría hizo lo mismo.

Ahora Johannes Kaiser ha sido entrevistado por Teresa Marinovic en un video de su fundación y ella le ha manifestado que, visto que un eventual gobierno suyo va a tener como oposición a la izquierda del Frente Amplio y del Partido Comunista, y que ésta se funda en manifestaciones violentas, como lo vimos en 2019 ¿se va a atrever a sacar a los militares a la calle para mantener el orden? Porque, le dijo, todos los militares que han participado en  eso han terminado presos. 

Respuesta aproximada: “Por supuesto, la obligación del gobernante es mantener el orden público y si se requiere del uso de la fuerza, hay que emplearla.”

Repregunta la entrevistadora: “Pero eso le va a acarrear la acusación de atropello a los derechos humanos y una eventual condena por los tribunales internacionales. Boric amenazó con perseguir a Piñera ante ellos”.

Respuesta del candidato: “Los tribunales no pueden condenar a un gobernante por hacer uso legítimo de la fuerza para enfrentar la violencia”.

“Pero usted vio la amenaza a Piñera de hacerlo perseguir por la justicia internacional”. 

Respuesta aproximada del candidato: “En el plano interno voy a perseguir a los jueces que condenen ilegalmente por hacer uso de la fuerza pública contra la violencia. El plano internacional no me preocupa, porque no tengo planes de viajar fuera del país”. 

Lo que quiero observar acerca de ese diálogo es que la principal crítica a Piñera no fue “por no sacar los militares a la calle”, sino porque no hizo nada por aplicar la Constitución y las leyes contra quienes usaron la violencia. Ello debería haber conducido a la inmediata declaración de inconstitucionalidad de los catorce partidos que incurrieron en ella, de acuerdo al art. 19 N° 15 de la Constitución, y al cese en sus cargos de todos los parlamentarios que hubieren incurrido en esas conductas, comenzando por Gabriel Boric, que por años no podría haber sido candidato a nada, de acuerdo al art. 60 de la  Constitución.

El tema no era de “sacar los militares a la calle”, sino de aplicar la ley. Piñera tenía un ministerio del Interior lleno de abogados de izquierda dedicados a presentar querellas contra militares y no tenía abogados de derecha dedicados a poner fuera de la ley a los alzados por la violencia.

El tema del ejercicio de la autoridad es legal, no militar. Piñera no usó la ley.  Y así y todo lo acusaron de “violar los derechos humanos”. 

Si sólo hubiera usado las leyes, el “estallido” habría durado días. Con la ley podría haber metido presos en un día a los cabecillas. ¿Ya nadie recuerda al “Hermano” Bernardo Leighton, bajo Frei Montalva, cuando metió presa a toda la directiva del Partido Nacional? Y éste no promovía violencia alguna. Ése es el poder legal que tiene un presidente y que todos usaron, antes de Piñera, para poner término a las sublevaciones… y hasta a las que no lo eran.

El tema es simplemente legal, no militar. Si Piñera se hubiera dedicado a perseguir violentistas en lugar de exmilitares, el estallido no habría durado nada.

Hermógenes Pérez de Arce