Política y gobierno:
Política y gobierno:
MONUMENTO A SEBASTIÁN PIÑERA
EL VOTO DE VANESSA KAISER

Por Gonzalo Ibáñez Santa María
En días recientes, el Senado de la República aprobó el proyecto de ley que autoriza la erección de un monumento público al expresidente Sebastián Piñera. Votaron favorablemente los senadores de los partidos Renovación Nacional, Republicanos, UDI, Evópoli y varios de partidos de la actual oposición. Fue, entre otros, el caso del senador Fidel Espinoza del partido socialista.
Pero, dentro de los sectores afines o cercanos al actual gobierno, entre los cuales se hallan los patrocinantes del proyecto, destacó el voto contrario de la senadora Vanessa Kaiser del partido Nacional Libertario, conducido por su hermano Johannes Kaiser. En esto, ella fue muy leal con sus convicciones. Especialmente con la convicción de que Sebastián Piñera tuvo una importante responsabilidad en la crisis que ha azotado a Chile durante los últimos años. El resultado de su segundo gobierno fue un gran fracaso, pues terminó entregándole el poder a Gabriel Boric que estaba en sus antípodas políticas. Boric constituyó un intento -gracias a Dios frustrado- de retornar a las ideas del régimen marxista de Salvador Allende. Y Piñera, durante su segundo mandato, estaba completamente ajeno a lo que sucedía en el país y por eso se pudo producir un estallido como el de octubre de 2019 que, de no haber sido por la pandemia, hubiera terminado con su gobierno.
Piñera, en el fondo quería estar bien con Dios y con el diablo. Por eso, por ejemplo, votó favorablemente el proyecto de ley que autorizaba la erección de un monumento a Salvador Allende y desplegó una increíble odiosidad contra el mundo militar. Desde su gobierno se iniciaron centenas de querellas por supuestos delitos cometidos en el período 1973-1990. Nunca el mundo militar fue tan perseguido como lo fue durante los gobiernos de Piñera. Además, el ideal de Piñera resultó derrotado en las últimas elecciones presidenciales. Su abanderada, Evelyn Matthei, llegó en uno de los últimos lugares.
Por eso, es muy razonable la votación de Vanessa Kaiser. Sin duda, durante los gobiernos de Piñera hubo iniciativas loables, pero a la hora del balance final, un monumento como este que se autoriza, aparece como del todo fuera de proporción.
*UNA NOTA IMPORTANTE” DE ROBERTO AMPUERO*

Amigos:
Hay que parar esto porque nos vamos a desangrar y será peor para todos. Nos robarán el país, se los aseguro
Una forma de pararlo es tratando de dialogar a través de emisarios discretos, la otra es referirse sólo a lo que a los chilenos hoy más agobia. No son actitudes excluyentes.
Con la Izquierda no se dialoga.
La Izquierda deja que “los perros ladren” se dejan insultar con ataques y memes inocuos y ellos siguen adelante, consumando su objetivo; la toma total del poder. Si el medio para esto es el engaño ; bienvenido el engaño. Si el medio para el poder total es la mentira ; bienvenida la mentira
La UDI, RN y Evopolis están equivocados. El tiempo de los acuerdos murió con la “Concertación”, es pasado. La izquierda utiliza al adversario y si llega a acuerdos es para avanzar “metros” en sus objetivos y para abrir en un futuro su “Caja de Pandora” Créamelo.
Quiero recordarles -y algo de experiencia tengo en esto porque fui comunista y viví en dos estados comunistas- que nuestros amigos cubanos siguen hoy discutiendo divididos en Miami, y nuestros amigos venezolanos siguen haciéndolo en Madrid. Pero el castrismo lleva 67 años en el poder y el chavismo-madurismo 25 años ; un cuarto de siglo.
En ambos países los comunistas agarraron a los opositores, que habían (y hoy siguen siendo) mayoría, los agarraron divididos como hoy estamos nosotros en Chile.
Decenios de división nada bueno han aportado a esos países. Cuando bajo el Pdte Piñera queríamos hablar con la oposición a Maduro, teníamos que poner por lo menos doce sillas alrededor de la mesa. Eso desanimó a europeos, EEUU y a nuestra región. Todo eso lo viví, no me lo cuenta nadie.
Cada vez que voy por Miami y Madrid paso a ver a mis viejos y queridos amigos. Siguen discutiendo en los mismos cafés y restaurantes. Otros muchos discutieron hasta morir de viejos en el exilio.
En Chile el enemigo es uno y está al frente y es poderoso como nunca antes. Nadie sobra en este viaje, no llevamos un Chile de repuesto en el portamaletas.
Muchos ya descubrieron que los Comunistas tienen nexos con potentes “empresarios” chinos, apoyo tecnológico ruso para bots y similares, nexos con el narco y el sicariato venezolano con narcos y soldados del crimen organizado y cuenta con asistencia de la inteligencia cubana que se pasea como Pedro por su casa en Chile.
No se engañen, Boric y su equipo es parte del mismo montaje; “golpea la mesa” pero es solo un “show” para los incutos. Boric es el “Guaripola” de la retroexcavadora.
Este botín llamado Chile, la izquierda no lo va a entregar fácil, van a aplicar todas las formas de lucha porque el plato es suculento y simbólico como ningún otro en América Latina, y las derechas están entregadas y divididas. Imaginen la tranquilidad que le daría a los jerarcas cubanos y venezolanos la existencia acá de un gobierno PC que, en las graves crisis que enfrentan, les brindara asilo como el que recibieron los Honecker?
En largos plazos como esos y maniobras como esas, piensa esta gente, por eso nos dan en estos asuntos cancha, tiro y lado. Ya lograron avanzar con una derecha entreguista e ilusa. Ellos se burlan de los senadores y diputados que han utilizado y que les han permitido avanzar en sus propósitos
El país no se merece que todos nosotros, constituyendo amplia mayoría, estemos divididos a este extremo y en estas circunstancias.
Hay que parar esto. La historia va a juzgar el egoísmo de los grupos de poder de la derecha, y a nosotros por lo que hagamos y por lo que dejemos de hacer.
Es el país el que está en peligro. La nueva ofensiva no la dirigirá un buenista difuso y posero con un FA imaginario, sino el PC con su ideología totalitaria, disciplina, con recursos y nexos internacionales que son infinitamente más preparados que estas derechas divididas
Disculpen lo largo.
Roberto Ampuero