FF.AA. y de Orden



FF.AA. y de Orden

*El riesgo de castigar la obediencia militar*

Por Hernán Aldana Martínez

Como chileno orgulloso de nuestra historia y profundamente agradecido del legado del Ejército de Chile, me preocupa el daño que ciertos procesamientos judiciales impulsados durante las últimas décadas puedan provocar en la moral, la disciplina y el espíritu aguerrido de nuestros soldados conscriptos.
Cada año, miles de jóvenes entregan voluntariamente parte de su vida al servicio de la Patria, inspirados en el ejemplo de quienes escribieron con sacrificio y valentía paginas decisivas de la historia de Chile.
Sin embargo, muchos de esos conscriptos que actuaron durante los acontecimientos posteriores al 11 de septiembre de 1973, subordinados a una estricta cadena de mando y sin capacidad real de decisión, han terminado enfrentando condenas que desconocen la naturaleza misma de la función militar.
Castigar décadas después a quienes cumplían ordenes bajo el imperativo de la disciplina constituye un precedente peligroso para cualquier nación seria.
La obediencia al mando no es un simple formalismo, es el fundamento sobre el cual descansan la cohesión, la eficacia y la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas. Debilitar ese principio es debilitar la defensa misma de Chile.
Resulta inquietante que muchos jueces civiles, alejados completamente de la realidad militar, pretendan juzgar hechos ocurridos en el pasado, en un contexto excepcional, sin comprender las exigencias del servicio militar ni el peso del juramente a la bandera, mediante el cual cada soldado promete servir fielmente a la Patria hasta rendir la vida si fuese necesario.
La historia demuestra que ningún ejercito puede subsistir si las ordenes impartidas en situaciones críticas quedan sometidas al análisis personal del subalterno.
En tiempos de crisis o guerra, la disciplina salva naciones; la duda y la insubordinación las destruyen.
Chile debe reflexionar seriamente sobre las consecuencias futuras de estas decisiones. Porque el daño no recae sólo sobre antiguos conscriptos: alcanza también a las nuevas generaciones que mañana podrían ser llamadas a defender la soberanía, la seguridad y la continuidad de la Republica.
Nuestras Fuerzas Armadas han sido parte esencial de la construcción de Chile, a ellas le debemos la defensa de nuestro territorio, la preservación de nuestra soberanía y el orgullo de una tradición histórica forjada con sacrificio, honor y amor a la Patria.