Los derechos de las personas mayores
Los derechos de las personas mayores
Al abandono en que se encuentran los niños, niñas y adolescentes vulnerables y la dura realidad del Servicio Nacional de Menores, debemos agregar otro segmento de la población que se encuentra abandonado. Me refiero a los adultos mayores. Su diario informa en una reciente edición del listado de proyectos sobre tratados internacionales tramitados por Chile que aún se encuentran sin promulgar. Es llamativo que la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, adoptada el 15 de junio de 2015 por la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos, durante su XLV Período Ordinario de Sesiones, haya concluido su trámite en el Congreso Nacional el 17 de marzo del año en curso.
Transcurridos casi cuatro meses, lo ocurrido es inexplicable.
El mensaje presidencial con el que se inició el trámite de aprobación de ese instrumento sostuvo que la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores considera como premisa básica “el reconocimiento que la persona mayor tiene los mismos derechos humanos y libertades fundamentales que otras personas, y que cada una, en la medida que envejece, debe seguir disfrutando de una vida plena, independiente y autónoma, reconociendo sus valiosas contribuciones actuales y potenciales a sus comunidades, sin discriminación fundada en la edad, ni sometida a ningún tipo de violencia”. No podemos estar más de acuerdo.
Hizo bien el Gobierno al someter la Convención a trámite ante las cámaras legislativas. Los derechos de las personas mayores también deben ser promovidos y respetados por el Estado. En el entendido señalado, la parálisis en que incurre el Ejecutivo al dictar el acto terminal que falta para que la Convención sea ratificada no tiene justificación alguna. Ahora bien, si lo que ha ocurrido es que el Ejecutivo quiere formular una renuncia o retiro de la Convención, lo que no dudamos procurará fundamentar de modo convincente, debe seguir el camino previsto en la Constitución y no guardar el texto en el cajón de las cosas perdidas. No podemos hacer como que los derechos de las personas mayores simplemente no existan.
Iván Moreira Barros
Senador UDI