DERECHOS HUMANOS



DERECHOS HUMANOS

Alfonso Podlech (90), exfiscal militar:

Producto de una sentencia se mantiene privado de libertad en Colina 1, aunque las últimas semanas las ha pasado internado en la Clínica Dávila, debido a su crítica situación de salud, por lo que su defensa, encabezada por el abogado Maximiliano Murath, busca que por humanidad se le permita cumplir la pena en su domicilio. Esto ya que se encuentra con una serie de afecciones que lo tendrían en etapa terminal.

Fue en marzo cuando el abogado apeló a la determinación de la ministra en visita Paola Plaza, quien le había denegado la sustitución de la pena. Pero este lunes la Cuarta Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago -integrada por el ministro Jaime Balmaceda y los ministros suplentes Paola Diaz y Rodrigo Carrasco- confirmó dicha determinación.El principal argumento de Murath es que su representado tiene un diagnóstico totalmente desfavorable, por lo que por humanidad pedía que pudiera morir junto a su familia en su casa.

De acuerdo con el certificado que acompañó durante el proceso, Podlech padece, entre otras cosas, de un cáncer prostático, parkinson, anemia e hiponatremia. “Está en etapa terminal, con pobre expectativa de vida y extremadamente corta y eventual fallecimiento en un futuro cercano, dado su deterioro físico y cognitivo”, expuso su abogado ante la sala. La vista de la causa fue el lunes y ahí Murath pidió proyectar una imagen en donde se ve a su representado postrado y hospitalizado en clínica. El ministro Balmaceda dijo que no era necesario y le preguntó las otras partes -Ministerio de Justicia y querellante- si alguno controvertía el estado de salud de Podlech, pero ambos dijeron que no. Pese a eso, en su alegato Murath proyectó igual la fotografía.

 

‘Jurídicamente es un gran error intentar que un adulto de 90 años en enfermedad terminal y hospitalizado en la UTI cumpla una condena en la cárcel. Vulnera la dignidad de esa persona y aquellas normas que prohíben las penas crueles, degradantes e inhumanas”, manifestó el penalista.

 

 

 

 

Otro caso de inhumanidad: