“Cada día puede ser peor”



“Cada día puede ser peor”

 

(Cartas al director Diario La Tercera 1 Noviembre 2015)

 

La frase que titula esta carta, dicha por la Presidenta tras el terremoto de Coquimbo, puede volverse realidad si se dejan los grandes problemas a la improvisación. Pero también puede revertirse si se toman decisiones adecuadas.

La educación superior no ha dejado de ser un problema irresuelto. El mercantilismo con el que se había tratado pedía a gritos repensar la situación. No obstante, la reforma ha dejado de lado los problemas de fondo para reducirse a una discusión económica.

Las universidades siguen desarrollando programas en torno a la noción de competencia y a la idea de que educar implica más empleabilidad. Esta visión es sometida a serias críticas, que se refieren a tres dimensiones: a) una reducción educativa a saberes puramente técnico-instrumentales; b) una deficiente formación ético-ciudadana y desarrollo de un compromiso socio-comunitario; y c) el utilitarismo y el mercantilismo como orientadores de las decisiones educativas.

Ante esto surge la propuesta de un modelo llamado enfoque de capacidades,  que apunta al desarrollo de la dignidad de la vida humana. Aquí la educación es un proceso de enriquecimiento que debe ofrecer formación en las dimensiones económicas y no económicas.

Para que la educación universitaria sea de calidad debe formar a una persona completa, brindando instancias para desarrollar un pensamiento crítico y la toma de decisiones libre y ética. Pero si no se enfrentan estos problemas de fondo, la frase “cada día puede ser peor” será profética, no por culpa de las catástrofes naturales, sino por efecto de las catastróficas decisiones que tomen los futuros ciudadanos.

Mauricio Bicocca
Centro de Investigación en Educación Universidad de los Andes

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