Discurso del Coronel Cristian Labbé Galilea, Presidente del Centro de Coroneles en Retiro del Ejercito con motivo del aniversario del centro, el 20 de agosto de 2017

Señor Comandante en Jefe del Ejército

Autoridades representantes de Organizaciones, Cuerpos, Centros, Círculos, Destacamentos y Unidades de personal en retiro del Ejército, Armada, Fuerza Aérea y Carabineros de Chile.

Estimados Amigos.

Omito “temerariamente” la formalidad de los vocativos, en beneficio del tiempo y en especial para no abusar de su paciencia.

Séame entonces permitido (solo) agradecer en nombre del Centro de Coroneles de Ejercito, su Directorio y sus miembros integrantes, la presencia de ustedes en esta ceremonia con la que celebramos: 14 años de nuestra fundación, oportunidad que aprovechamos también, al estar próximo al mes de la patria, para rendir el tradicional homenaje a las glorias del Ejercito de Chile.

Especial gratitud hacia usted mi General por asistir a este acto… lo que valoramos en toda su dimensión, esencialmente dados los difíciles momentos por los que atraviesa nuestra relación con la sociedad política y cuando, sin ser muy perspicaces, podemos anticipar que vienen días aciagos para quienes llevamos en el alma el espíritu militar, el amor a la patria y el legado de… ¡gloria y honor! que hemos heredado, generación tras generación, a través de nuestra historia.

Su presencia mi general… así como la de tantas organizaciones pasivas de las FF.AA, generan una única e inmejorable oportunidad para entablar una franca y distendida conversación entre los soldados de ayer y los de hoy, lo que nos permitirá a todos, sin más restricciones que el respeto, la prudencia y la discreción… aquilatar las preocupaciones, los dolores, así como las alegrías y también los temores que aquejan a los integrantes de estos viejos batallones.

Si eso se logra… se habrá cumplido con creces lo que nos propusimos como objetivo para esta noche.

Declarado explícitamente el sentido profundo de este encuentro, limitaré al máximo mi palabras para que usted mi general pueda compartir con estos canos soldados. Los que han sido convocados por el clarín de la amistad, del culto a nuestras tradiciones y del invariable espíritu militar que se anida en sus ya veteranas almas.

Cierto es que, además del clarín, ayuda a la reunión de las tropas… el saber que, para tan especial ocasión, algunos mostos han sido seleccionados para dar vida al popular dicho… el vino saca del alma lo que el agua no puede. Así también, siguiendo las viejas tradiciones… alimentaremos el espíritu con épicas canciones, interpretadas por nuestros queridos amigos los Cuatro Cuartos.

Estimados amigos….

Dicho lo anterior, permítanme unas breves reflexiones sobre dos aspectos que considero de vital importancia y que quisiera tocar en esta ocasión, me refiero a: ¡la libertad y al honor…! conceptos que están íntimamente ligados… a la dignidad del militar.

En primer lugar la libertad… sobre la que el Quijote en uno de sus pasajes señala como: “…uno de los más preciados dones que a los hombres dieron los cielos…”, agregando luego: “…por la libertad y la honra se debe y se puede aventurar la vida…”

Sabia reflexión que los soldados llevamos esculpida en nuestros pensamientos desde siempre…// Qué duda cabe que fueron soldados los que hace ya más de 200 años nos dieron libertad… y que fueron, también soldados, los que con su sangre, han jalonado -a través del tiempo- los hitos de nuestra historia como nación libre y soberana…

Guerras, revoluciones y luchas, ha sido la ruta a través de la cual el soldado chileno… ¡entregó su vida y conquistó su honor…! por eso nos sentimos herederos de los “valientes de ayer” y por eso… llevamos al Ejército en el corazón y a la libertad en el alma.

Siendo la libertad un deber sagrado y un anhelo permanente para los hombres de armas, debemos reconocer que su conquista y mantención… ha costado la sangre de muchos héroes, unos reconocidos y otros anónimos…, a todos ellos hemos honrado siempre a través de nuestros símbolos, ritos y tradiciones.

El precio que los soldados, marinos, aviadores y carabineros, han pagado, en la historia por la libertad de nuestra patria ¡ha sido alto…! ¡especialmente en estos tiempos!

Esa libertad que para nosotros fue un deber defender hace más de 40 años, se ha transformado en un espejismo, en una entelequia que traiciona la realidad y la verdad… no solo nos han cambiado la historia, sino que además, a través de ficciones y persecuciones políticas, se han establecido perversos mecanismos de venganza contra los militares.

Al volver la vista hacia la realidad comprobamos como son decenas de “bravos generales”… y cientos de oficiales, suboficiales, clases e incluso soldados, los que se encuentran injustamente privados de libertad.

Para que hacer mención a todos aquellos que están siendo o que serán procesados…

A todas luces injusto… unos y otros, solo cumplieron con su deber, cumplieron con la obediencia debida… Ellos siguieron a sus “viejos estandartes”.

Oh paradoja… el precio que hoy pagan los soldados por haber dado libertad a la patria, es su propia libertad… ¡ante el total mutismo de la gran mayoría de la sociedad…!

De lo anterior se desprende en forma natural mi segunda reflexión… ¡el honor!… el honor y la dignidad militar.

Se equivocan quienes sostienen que las acciones antes referidas solo afectan a una u otra persona y a su círculo familiar.

Establezcámoslo claramente… este denuesto, este agravio, este ultraje, afecta a todos los militares, los de ayer, los de hoy y los del futuro…

Se equivocan también quienes creen que cada uno debe responder en forma individual y personal por los hechos ocurridos entonces…// Ninguno de los prisioneros políticos actuó de “motu Proprio” es decir, por propia iniciativa… todos ellos respondieron a sus mando o al menos… a las circunstancia reinantes a la época.

Otra cosa muy diferente es que ante la fuerza de los hechos y la realidad imperante… ellos hayan tenido que asumir estoica y solitariamente su injusto destino.

Qué duda cabe que para ellos, dada su formación, ha primado el honor y la dignidad militar… condición moral que los llevó al cumplimiento del deber por lealtad a institución de la que son parte y por ellos mismos… Por lo tanto… son para nosotros, ni más ni menos, que… ¡hombres de honor!

Esos hombres nacieron en el mismo suelo que nosotros, pertenecen a las mismas instituciones que nosotros y, en su inmenso amor a la patria, que es la misma nuestra, debieron actuar para salvarla del más grande de los peligros de los últimos tiempos, para lo cual no vacilaron en sacrificar su vida.

Formados en la doctrina de que… la dignidad es esencial para la vida del soldado… ellos han sido capaces de mantener viva la fe donde cualquier otros, hubiera claudicado.

Estimados amigos, mi general…

No habría representado fiel y lealmente a este batallón de viejos soldados si no planteaba con claridad esta situación que afecta a tantos de los nuestro, hechos que todos conocemos y que se han ido agravando con el tiempo…

Cada día son más los afectados por la persecución política y cada vez es más estrecho el espacio de maniobra que nos queda para volver las cosas a su cauce normal…

Cada día nos resulta más difícil entender y digerir el curso que han seguido las cosas para nosotros… los del ejército de ayer.

Cada vez que nos reunimos, “en distendidas retretas” al abrigo de este alcázar de los coroneles, más se nos recoge el corazón, más dura sentimos la soledad y con desazón comprobamos que sobre nuestro corto futuro solo se ciernen nubes negras…

A pesar de ello… debo decirle mi general… que apretamos los dientes, abrimos los ojos, cerramos nuestros puños y hacemos fuerza para que esta situación cambie…

Estamos convencidos que para nosotros los soldados… lo que está en juego en estos días es… la dignidad, el honor y la libertad.

Por ultimo mi general, también queremos decirle que estamos conscientes que el valor es hijo de la prudencia y no de la temeridad, por lo mismo hacemos denodados esfuerzos para evitar que los miedos… dominen nuestras acciones.

Queridos amigos…

Termino mis palabras invocando al Dios todo poderoso y a la Virgen del Carmen, patrona de nuestro ejército, para que nos iluminen y nos ayuden a encontrar, antes de que sea demasiado tarde, el camino que nos lleve a restablecer la paz, la concordia y la reconciliación nacional.

Honor y Gloria al Ejercito de Chile

Muchas gracias

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